Muestra permanente
MACBA, Edificio Meier, planta 1

L-X-J-V: 11 a 19.30 h; S de 10 a 20 h; D y festivos, de 10 a 15 h. M cerrado

11€ Entrada al museo
Gratis para Amigos del MACBA

Esta muestra presenta un recorrido cronológico a través de la Colección MACBA desde 1929 hasta el presente.

En 1929 Barcelona acogió la Exposición Universal, para la que Mies van der Rohe diseñó el Pabellón Alemán o Pabellón Barcelona junto con Lilly Reich. Ese mismo año, por iniciativa de Josep Lluís Sert y Josep Torres i Clavé, se fundó el GATCPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea). André Breton escribió el Segundo manifiesto surrealista y, en París, un grupo de artistas abstractos, liderados por Joaquín Torres-García y Michel Seuphor, fundó Cercle et Carré. También en 1929 se inauguró el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y Virginia Woolf publicó su ensayo feminista Una habitación propia. Este es el contexto cultural con el que se abre la nueva exposición, que incluye numerosas obras clave en varias salas dedicadas a décadas o momentos emblemáticos. Una muestra que, comisariada por el equipo del MACBA, presta especial atención a las representaciones y experiencias cambiantes del arte a lo largo de estas nueve décadas o «siglo breve».

La presentación está concebida para narrar la historia del arte moderno y contemporáneo a través de las particulares perspectivas, políticas y temas que la Colección MACBA ha desarrollado desde su creación. Además, dicha historia se presenta específicamente desde la perspectiva de Barcelona, de modo que fechas como 1929 y los episodios que se muestran a continuación tienen su raíz en la ciudad.

Comisariado por: Equipo curatorial MACBA

Sin ir más lejos el Pabellón Barcelona, un emblema del modernismo utópico internacional, fue el motivo de que los artistas de la Bauhaus Josef y Anni Albers visitaran la ciudad. En diálogo con la obra de los primeros artistas de la modernidad –Alexander Calder, Joaquín Torres-García y Alberto, entre otros– se analizan la transformación de Barcelona y su compromiso con la modernización. 

Las siguientes salas abordan la guerra civil española como una guerra también de imágenes y propaganda, así como la aparición, tras el conflicto, de una nueva generación de artistas que exploraron las tensiones de sus secuelas y de la dictadura mediante lenguajes divergentes de abstracción.

Las revoluciones sociales y políticas que se produjeron en el ámbito internacional en la década de 1960 ocupan el espacio central del museo, con obras de artistas como Erró, Richard Hamilton, Herminio Molero, Ronald Nameth, Claes Oldenburg o Zush, entre otros. El pacifismo, el feminismo, el hippismo y otros movimientos sociales que preconizaban una forma de vida diferente tuvieron su expresión artística en el arte pop y la psicodelia. Mientras que el arte pop manifestaba su entusiasmo por el presente y se recreaba en la cotidianidad y el espectáculo, la psicodelia mostraba su rechazo de la realidad y proponía huir de ella modificando su percepción. Avanzada la década, el acid pop o shocker pop visibilizó un viraje que cuestionaba los valores morales del consumo y, mediante una mirada cínica y crítica, ponía en evidencia su deterioro.

El impacto del feminismo desde los años setenta y, a partir de los ochenta, la política de identidad se explican mediante obras fundamentales como Inflammatory Essays (Ensayos inflamatorios), de Jenny Holzer, y las pinturas icónicas de Jean-Michel Basquiat King Zulu (Rey zulú, 1986) y Self Portrait (Autorretrato, 1986). Los años noventa se presentan como un tiempo de exploración de los temas de la memoria y los vestigios a través del cuerpo ausente, con imponentes obras escultóricas e instalaciones de figuras como Christian Boltanski.

Las últimas salas nos devuelven al presente con los retos de la humanidad en la era de la globalización, el sistema capitalista, las relaciones desiguales de poder y el modo en que los artistas han tratado los problemas de la economía global. Algunos ejemplos son la serie Connexions globals (Conexiones globales, 2007) de David Goldblatt, que aborda las distintas actividades del puerto y el aeropuerto de Barcelona, y Mar Negro (2013) de Carlos Aires, una pieza elaborada con maderas procedentes de restos de embarcaciones ilegales de migrantes.

Así pues, las historias de la ciudad, su pasado y su presente, se entrelazan con los desarrollos significativos de la historia del arte moderno y contemporáneo. Aunque el objeto de esta nueva presentación de la Colección MACBA es mostrar sus obras más destacadas junto a otras menos conocidas, el conjunto pone de manifiesto la singularidad de la colección y facilita una visión crítica y no hegemónica del arte moderno y del proyecto de modernidad. Con el tiempo y en diferentes momentos, se llevan a cabo modificaciones de mayor o menor envergadura en las obras expuestas, que cambian para ofrecer una presentación dinámica y plural.


Artistas


Obras


Salas

Ámbito 3 y 4

Durante los años que siguieron a la Guerra Civil y tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los artistas exploraron formas divergentes de abstracción. Articuladas a menudo como una confrontación entre la abstracción geométrica y el arte concreto, por una parte, y una abstracción que exploraba la materia y la estética informalista, por otra, estas dos tendencias principales experimentaron también distintos grados de proximidad. Pese a que algunas vertientes posteriores de arte concreto siguieron la senda de la abstracción utópica abierta por la vanguardia internacional, empezaron a surgir en la práctica artística elementos de organicidad, biomorfismo y gesto. De modo similar, pueden detectarse ejemplos de formas geométricas en la abstracción más material.

Ambas tendencias, asociadas a un resurgimiento de la burguesía y al mismo tiempo como oposición a la misma, pueden entenderse como un medio para abordar la creación artística tras la traumática experiencia de la guerra y la violencia. No se trataba, necesariamente, de un modo de soslayar las consecuencias del conflicto, sino de herramientas para examinar, aunque fuese indirectamente, la naturaleza de la humanidad.

Ámbito 3 y 4
Ámbito 5

Las revoluciones sociales y políticas que se produjeron, en el ámbito internacional, en la década de 1960, fueron el detonante de un sentimiento de oposición al poder y propiciaron el antibelicismo, el feminismo, el hippismo, el ecologismo y otros movimientos sociales que pregonaban una nueva y revolucionaria forma de vivir.

Los cambios perseguidos se centraban en las libertades –incluida la liberación sexual que contrarrestaba la opresiva moral tradicional centrada en la familia–, el enfrentamiento con el poder y el contrapoder de la juventud, universitaria y desafiante. En 1969, Theodore Roszak definió el término y los valores de la «contracultura» en su libro El nacimiento de una contracultura. El precedente de esta revolución, decisiva en la aparición del movimiento hippie, fue la generación beat a la que pertenecían los escritores Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs.

La contracultura dio lugar a dos corrientes artísticas interrelacionadas: el arte pop y la psicodelia. Sin embargo, mientras que el arte pop manifestaba entusiasmo por el presente y se recreaba en la cotidianeidad y el espectáculo, la psicodelia mostraba su rechazo a la realidad y proponía huir de ella modificando su percepción.

Ámbito 5
Ámbito 9

Arte y activismo estrecharon su relación en los ochenta. Los artistas crearon obras radicalmente vinculadas a la calle o a cualquier dominio fuera del estudio, expresándose a través del grafiti, el cómic o la pegada de carteles sin permiso. En paralelo al avance del feminismo, el antirracismo, los derechos de gais y lesbianas y las políticas de la identidad, se desarrollaron formas artísticas y de activismo que abordaban cuestiones concretas como la crisis del sida. Otros aspectos que fueron blanco de las críticas del arte activista fueron la expansión del neoliberalismo, las políticas económicas de libre mercado y las intervenciones neocoloniales.

La cultura popular y el culto a las celebridades también ejerció una enorme fascinación sobre los artistas, impactados por la creación de nuevos formatos como el videoclip y la cadena MTV, así como por la producción de fanzines, un medio de expresión informal asociado a las subculturas que permitía cortocircuitar la cultura del establishment. El arte, junto con la moda y el diseño gráfico, pasó a estar dominado por nuevos colores sintéticos, intensos y fluorescentes.

Ámbito 9
Ámbito 1

Las primeras décadas del siglo XX fueron testigo de una ruptura con las formas de arte establecidas y de una profunda transformación en el campo de la reflexión estética. La idea de una vanguardia artística, sumada a valores como lo nuevo y lo original, condujeron a una experimentación radical con materiales y formas. Entre las principales tendencias de la vanguardia destacaban las que intentaban construir lenguajes artísticos de lo universal y lo utópico a partir del enfoque analítico de las formas.

En este contexto de tensión entre tradición y radicalismo, tuvo lugar en Barcelona la Exposición Internacional de 1929, acontecimiento que supuso una importante transformación urbana en la ciudad. Su celebración respondía al deseo de conectar con nuevos desarrollos técnicos y con los lenguajes artísticos y arquitectónicos más avanzados de la vanguardia internacional. Además de mostrar al mundo el potente desarrollo industrial catalán, la Exposición afianzaría Barcelona como capital turística.

Ámbito 1
Ámbito 2

La guerra civil española (1936-1939) fue también una guerra de imágenes. Artistas y cineastas se implicaron, a través de sus respectivos medios de expresión, en la difusión de las distintas ideologías políticas en juego. En el territorio fiel al Gobierno de la República, tuvo especial relevancia el diseño de carteles. En ellos, se utilizaron los lenguajes visuales y tipográficos más avanzados de la vanguardia internacional para comunicar mensajes con claridad a un público de masas.

En el ámbito cinematográfico, fue fundamental la aportación realizada por el movimiento anarquista a través del Sindicato Unificado de Espectáculos Públicos de la CNT, con la producción de películas que trataban temas como las colectivizaciones revolucionarias en la agricultura o el papel de las milicias populares en la resistencia antifascista. La implicación de los artistas en el Pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937 es un ejemplo del uso del arte para internacionalizar el conflicto y conseguir apoyos a la causa.

Ámbito 2
Ámbito 6

En esta sala se examinan las décadas de 1960 y 1970 a través del lenguaje del minimalismo, intentando presentar este movimiento en toda su complejidad. Como reacción a la abstracción gestual, el minimalismo buscó una forma pura de arte abstracto, deudora del constructivismo de principios del siglo XX. Se caracterizó por un uso altamente simplificado o económico de la geometría y por su proximidad a la producción industrial seriada. Más allá de sus cualidades puramente formales, se suponía que carecía de contenido. Sin embargo, pese a estar involucrados o influenciados por el minimalismo, algunos artistas utilizaron esta estética para criticar su neutralidad y restituir un contenido social y político a la forma.

Aunque aquí pueden verse ejemplos clásicos del arte minimalista, también se han incluido obras fronterizas en las que el minimalismo se entremezcla con elementos del arte feminista, conceptual, procesual y performativo. De este modo se obtiene una imagen más compleja de la interacción que se produjo en aquella época entre distintas prioridades estéticas y rivalidades de intereses, que sirve de contrapunto a la lectura canónica o rígida del arte minimalista.

Ámbito 6
Ámbitos 7 y 8

A finales de los años sesenta y durante los setenta se produjo la eclosión de una nueva era de feminismo radical y activismo feminista, en un marco más amplio de contracultura o movimientos antisistema, que adoptó distintas formas por todo el mundo. Esta lucha feminista se encuentra en la base de la obra de multitud de mujeres artistas, o incluso en un contexto social determinado. Muchas de ellas recurrieron a la cosificación de la mujer en el arte más convencional y en los medios de comunicación, así como a la creación y difusión de estereotipos femeninos por parte de la publicidad, para denunciar el rol subalterno de la mujer en la sociedad.

De modo similar, a menudo utilizaron el cuerpo (a través de la sexualidad, la maternidad y el atractivo físico), el espacio (como el ámbito doméstico), el lenguaje, los objetos, atributos y colores asociados con la feminidad o considerados «femeninos» exacerbando sus connotaciones peyorativas, un recurso deliberadamente irónico para deconstruir y dinamitar esas asociaciones. Algunas artistas fueron más lejos y criticaron estereotipos de género más amplios.

Ámbitos 7 y 8
Ámbito 10

Mientras las políticas de la identidad seguían influyendo en el arte ya entrados los noventa, cuando todavía se negociaba el legado del minimalismo y su tendencia a soslayar lo personal, los artistas empezaron a trabajar con escenografías e instalaciones a gran escala de un modo que, pese a sus referencias al minimalismo, exploraba temáticas de profundo contenido personal o político. Las alusiones al cuerpo a menudo se expresaban a través de su ausencia, o a través de attrezzo, prótesis y accesorios utilizados para modificarlo, o mediante muebles u otros objetos que podían reemplazar el cuerpo o partes de él.

Bajo esas prácticas latía una nueva conciencia de la historia al aproximarse el fin de siglo y de milenio. Se trataba de un sentimiento marcado por la conciencia de la violencia que había dominado la historia del siglo XX, intensificado tras la caída del muro de Berlín en 1989 y el inicio de la era poscomunista y, del mismo modo, un tiempo marcado por los debates en torno al poscolonialismo.

Ámbito 10
Ámbito 11

El arte más reciente se ha centrado en la crítica de las relaciones económicas regidas por el neoliberalismo y la globalización y, simultáneamente, ha examinado las relaciones humanas dominadas por la geopolítica y las desigualdades en la distribución del poder. En nuestra economía transnacional, el mar abierto constituye un espacio económico para la movilidad de mercancías y turismo, pero es también un espacio en disputa en el que se desarrolla un tenso debate social y político. Mientras que las mercancías viajan libremente en barcos de carga, las personas que huyen de la persecución y la violencia ven restringida su movilidad. Se abre una gran brecha lingüística y conceptual entre quienes son considerados migrantes económicos o refugiados.

Los artistas han abordado los problemas de la economía global y la movilidad tomando como ejemplo las múltiples actividades comerciales del puerto al aeropuerto de Barcelona; han puesto en evidencia la precariedad del mar a través de los derelictos de la crisis migratoria, remodelados en forma de pavimento de parqué; o han cuestionado el concepto de frontera, ya sea social o geográfica, denunciando la violencia que se ha generado en la zona fronteriza del noroeste de México.

Ámbito 11
Torre

En su obra, el artista colombiano Marcos Ávila Forero investiga el neoimperialismo contemporáneo. Para el vídeo Un pechiche para Benkos, encargó un pechiche ‒tambor con el que las comunidades de esclavos se enviaban mensajes cifrados‒ hecho a mano, y pidió al musicólogo congolés Émile Biayenda que contara una historia sobre el viaje de dos migrantes usando esos antiguos códigos. El sonido de la percusión del tambor crea un efecto hipnótico que combina las experiencias de dos personajes: una figura histórica y un migrante moderno. El primero es Benkos Biohó, un esclavo y líder del primer movimiento de emancipación colombiano, fallecido en 1622; el segundo, Camara Mwa Abdallaye, quien intenta cruzar el Mediterráneo contemporáneo agazapado en un cayuco. Aunque corresponden a dos momentos históricos distintos, los paralelismos ponen en evidencia que el fenómeno migratorio actual repite y reproduce las experiencias de siglos pasados.   Para ambos personajes, escondidos en la carcasa de un barco, el vaivén de las olas se amplifica hasta convertir el barco en una caja de resonancia.

Torre

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Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida
Antoni Tàpies