El reconocimiento de los referentes creativos fue una constante en las propuestas de Nacho Criado, como en esta escultura de los años ochenta. Como el mismo artista explicaba: "Ellos no puedo venir esta noche viene a recoger todas esas personas que en un determinación momento te han ayudado en el trabajo. Rothko, Manzoni, Duchamp, Beuys, Mondrian, Klein, Maciunas, es una forma de reconocimiento". Criado los evoca a través del diálogo entre la materialidad del hierro y la fragilidad de los fragmentos de cristal "pescados" y colgados de un hilo de nilón. La memoria y el paso del tiempo son uno de los temas que siempre interesaron al artista, que en este caso convoca también al espectador de una manera muy física: alterando, con su presencia, los fragmentos de cristal. Puedes ver la obra en Acción. Una historia provisional de los 90.

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Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida
Antoni Tàpies