Amigo de Joan Brossa, Antoni Tàpies, Joan Miró y otros artistas de más de una generación, Mestres Quadreny mantuvo siempre una gran capacidad para integrar lenguajes artísticos y por la experimentación continua. Ya en los años cincuenta, introdujo en Cataluña la música aleatoria y las creaciones musicales compuestas por ordenador. Algunas de sus composiciones, como Self service (1973), necesitan del público para su interpretación. Otras, como L'estro aleatorio (1973-1978) fueron compuestas a partir de tablas de números aleatorios. Y en otras, como Aronada (1971), la música se genera a partir de una partitura circular en forma de diana con un duración de tiempo indefinido. Son algunas de las “músicas visuales”, como él mismo las llamaba, que nos ha dejado Mestres Quadreny.

OBRAS EN LA COLECCIÓN DE JOSEP MARIA MESTRES QUADRENY

DESCUBRE LA EXPOSICIÓN

El azul protege al blanco de la inocencia. El azul se lleva el negro. El azul es la oscuridad hecha visible.
Derek Jarman