Mathias Goeritz nació en 1915 en Danzig, Alemania (hoy Gdansk, Polonia) y pasó su infancia y juventud en Berlín, donde comenzó estudios de medicina. Pronto los abandonó para formarse en la Escuela de Artes y Oficios de Berlín-Charlottenburg, y se doctoró en Filosofía e Historia del Arte. En 1936, a raíz del ascenso del nazismo, se marchó de Alemania. Tras un periplo por varios países europeos, en 1941 llegó a Marruecos y en 1945 a España, donde trabajó junto a Joan Miró y Ángel Ferrant. En 1952 se trasladó a México. Vivió allí hasta su muerte, en 1990.

Aunque la pintura de su primera etapa está marcada por la guerra y por la impronta de los grupos expresionistas alemanes Die Brücke y Der Blaue Reiter, evoluciona rápidamente desde el expresionismo hacia la abstracción e incorpora el interés por la arquitectura. El diálogo entre pintura y arquitectura caracteriza el resto de su producción, que ejercerá una notable influencia sobre la plástica y la arquitectura mexicanas contemporáneas. Uno de los conceptos centrales de su propuesta estética es la arquitectura emocional, una corriente arquitectónica que utiliza diseños muy nítidos y la construcción de torres, primando siempre el sentido escultórico sobre lo funcional. Goeritz argumentaba que la arquitectura debía considerarse una obra de arte, en el sentido que invita a habitar diferentes espacios para poder experimentar emociones diferentes.

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No pienso en el arte cuando trabajo. Trato de pensar en la vida
Jean-Michel Basquiat