Albers había sido profesor de la Bauhaus, pero cuando la cerraron, en 1933, se trasladó a los Estados Unidos para dirigir el programa de arte del nuevo Black Mountain College. En los años cuarenta, experimentó con el grabado en distintas superficies, entre ellas, la madera. Sus grabados realzan la naturaleza orgánica de la veta natural de la madera, que incorporaba a la composición, en contraste con su propia línea geométrica. Junto a su mujer, la artista Anni Albers, en 1935 hicieron el primero de sus catorce viajes a México, donde se empaparon de la arquitectura y el arte mexicanos. Tláloc es el dios azteca de la lluvia, el rayo y el trueno.
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Muestra permanente
El problema s’aclareix, es torna diàfan: la tela de l’artista esdevé un mirall.
Michelangelo Pistoletto