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A finales de la década de los cincuenta, los medios de comunicación se imponen como principales transmisores de las ideologías y los relatos de una sociedad occidental firmemente arraigada en el capitalismo y el consumo. Surge entonces en Europa una nueva generación de artistas que deja de lado las preocupaciones más puramente estéticas de los informalistas de la posguerra y se plantea la práctica artística como una herramienta crítica de reflexión política y acción social.

Joan Rabascall proyecta su mirada crítica e irónica sobre la banalidad y la perversidad que se camufla tras el discurso de los medios. La mujer como objeto de consumo, la violencia que destilan algunas imágenes publicitarias, el anhelo por consumir y la manera en la que el turismo se apodera de identidades y lugares son algunas de las preocupaciones del artista.

En Joan Rabascall. Producción 1964-1982 su obra empieza analizando las repercusiones ideológicas de los avances tecnológicos para acabar denunciando la manipulación que los poderes vigentes ejercen en la transmisión de la historia. El uso inicial del collage da paso, a partir de 1968, a las emulsiones fotográficas sobre tela y las impresiones sobre metal y, ya en los años ochenta, a la escultura y la instalación.

La exposición de Joan Rabascall (Barcelona, 1935), que organiza el Museu d'Art Contemporani de Barcelona, se centra en las obras realizadas por el artista desde principios de los años sesenta hasta los primeros años ochenta, época en que el uso y la manipulación de las imágenes procedentes de los medios de comunicación construye un discurso abiertamente crítico sobre los mecanismos, los mensajes y los tópicos que estos medios imponen. El trabajo de Joan Rabascall se sitúa así en el centro de una visión «perversa» y afilada de la crítica del objeto y del consumo que se desarrolla en Europa, en contraposición con la fascinación por el producto industrial del pop norteamericano. Desde 1961, Rabascall vive en París y desde allí viaja a Londres y a Amsterdam, donde conoce a los críticos y teóricos Lawrence Alloway, que acuña el término «pop art» en 1958, y Pierre Restany, padre intelectual del Nouveau Réalisme francés. Rabascall entra en contacto con las vanguardias de su tiempo, el Independent Group en Inglaterra y los Nouveaux Réalistes en Francia, que recuperan técnicas de representación y posiciones estéticas y éticas próximas al dadaísmo berlinés, y nos habla de una cultura de la imagen impresa en las revistas y los medios de comunicación de masas que muy pronto dará paso a la televisión y la imagen en movimiento. La crítica social, unida a las posiciones políticas de denuncia y revuelta, lo lleva a explorar la dependencia de la cultura con respecto a la economía, la moda y la política para desarrollar, en los años setenta, una reflexión sobre la construcción de la historia, la opresión cultural y política del franquismo, y la huella que el turismo –industria incipiente en aquel momento y una de las más poderosas hoy día– impone a los paisajes, los territorios y las lenguas.

Joan Rabascall trabajó en colaboración con artistas como Benet Rossell, Jaume Xifra y Miralda en la realización de los «rituales» en París (1969 y 1970). Próximo a los artistas del grupo de arte sociológico alrededor de 1974, muy pronto se distanció de este para continuar una práctica individual y consecuente entre técnica y contenido, discurso y actitud, ante la creciente comercialización y mediatización del objeto artístico de los primeros años ochenta.

La exposición Rabascall. Producción 1964-1982 se articula en torno a series en las que Rabascall analiza la problemática de la imagen y su transmisión. Entre los años 1964 y 1968, Rabascall realiza una serie de collages a partir de imágenes extraídas de los medios de comunicación impresos, con un fuerte contenido crítico con respecto al encantamiento por el producto y la inducción al consumo (Mass Media, 1967), los estereotipos de la imagen de la mujer como objeto sexual y de deseo (Obsession, 1964, o La Super-Femme, 1967), la creciente militarización y la violencia de la sociedad con la representación de las armas y las bombas atómicas (La Bombe, 1966; Atomic Kiss, 1968), el modelo de vida norteamericano como paradigma del bienestar social (American way of... , 1970) y la cultura del ocio (Golf Competition, 1968), la progresiva informatización del poder y las formas de conocimiento (IBM 360 , 1967), los personajes de la política (JFK, 1965) o los avances del hombre y la ciencia (Le Sourire du cosmonaute, 1965), entre otros.

Las primeras emulsiones fotográficas sobre tela emplean el lenguaje de la pintura con procedimientos fotográficos. Así, en 1974 presentó la exposición L'Art contre l'idéologie en la Galerie Rencontres de París, en la que contraponía imágenes de la pintura clásica y estereotipos de la cultura burguesa de la serie Kultur (1971-1973), con imágenes femeninas vinculadas a la pornografía de la serie Galleria Eros (1971-1974), en las cuales las implicaciones eróticas se entrecruzan con cuestiones de orden social, la manipulación de la intimidad y la actividad sexual por ciertos convencionalismos morales.

La serie Textes (1972-1973) ironiza sobre el absurdo que rige la racionalidad europea a través del discurso artístico (Un appartement où votre Vasarely aura sa place, 1972, o Monsieur le Ministre, 1972), político (con el eslogan Tout va bien, 1972) o económico (Table des matières, 1973), y pone de manifiesto la tensión entre la coherencia y la imposibilidad de sentido de la palabra o el texto.

En 1974 realiza junto con Benet Rossell la película Bio Dop, un intento de desmantelar la imagen publicitaria a partir de la desarticulación de un film publicitario de una marca de brillantina mediante la desincronía y el collage.

La primera parte de la exposición finaliza con la presentación de la instalación hasta ahora inédita Bandera olímpica (1972-2009). A raíz de la celebración de los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972, Joan Rabascall fue invitado, junto con otros artistas, a desarrollar un proyecto sobre los Juegos. El ataque a la delegación israelí por parte de un grupo terrorista palestino hizo imposible la presentación del proyecto en aquel momento. La obra analiza los clichés comerciales e ideológicos en torno al fenómeno olímpico, así como la confluencia de elementos políticos, económicos y comerciales en torno a los valores que sustentan las Olimpiadas.

En la segunda parte de la exposición se presenta una amplia selección de telas de la serie Spain is different (1973-1977), algunas de las cuales forman parte de la Colección MACBA, así como las maquetas y los collages originales. Esta serie ofrece una visión ácida del estado cultural y político a partir del eslogan lanzado por el Ministerio de Turismo, encabezado por Manuel Fraga Iribarne, y dirigido a captar el turismo de masas en el Estado español. El contraste entre la idea de apertura intrínseca a la voluntad de promoción turística (Naturally Spanish, 1977) y la realidad del país queda patente en los juegos de contraposición de imágenes (Horario de misas, 1975, o Clasificación moral, 1975); en el vínculo de televisión y fútbol (Gol, 1975); o en los datos económicos y la lista de empresas internacionales que invierten en el país, al lado de la imagen del dictador (Franco hace deporte, 1975, o La desfilada dels negocis, 1977).

La instalación Elecciones Show (1977-1978) responde al espectáculo en que se convierten las primeras elecciones democráticas después de la muerte de Franco. Tres proyecciones desincronizadas muestran imágenes del «destape», los primeros desnudos femeninos aparecidos en la prensa de la época, imágenes de masas en manifestaciones, e imágenes de políticos de los primeros partidos legalizados. Mientras una banda sonora deja oír canciones de la época, los carteles electorales de aquella campaña se extienden por el suelo. Un contrapunto lo constituye el «juguete» 23-F. Reflex condicionat (1981), en el que un mecanismo acciona un escarabajo que remonta un tricornio o sombrero de guardia civil hasta llegar a una pequeña televisión en la que aparece la cara del rey.

En los Paysages souvenir de 1975 contrapone postales turísticas de localidades alemanas donde había habido campos de concentración durante el nazismo con las fotografías de los mismos lugares en la actualidad. De esta manera queda explícita la forma en que el turismo borra la historia para crear estereotipos de los lugares. Unos años más tarde vuelve a abordar la cuestión del paisaje, esta vez analizando la transformación que provoca la industria turística y el contraste entre el paisaje idílico que pretende atraer a los visitantes y el paisaje transformado por la llegada masiva de turistas en la serie Paisatges Costa Brava (1982), que modifican las relaciones de orden entre el mundo del espectador, el visitante y el autóctono. En esta ocasión, Rabascall se convierte en fotógrafo, no utiliza imágenes que provienen de los medios impresos, sino que las fabrica él mismo como observador que participa –a cierta distancia– del proceso de transformación que representa.

La obra de Rabascall de esta época, expuesta regularmente en Francia, es poco conocida en nuestra casa. El crítico Alexandre Cirici escribía en 1970: «A menudo encontramos el nombre de Rabascall entre los promotores de manifestaciones de investigación en París, Londres o Amsterdam. Últimamente, lo encontramos vinculado al curioso fenómeno del resurgimiento del ceremonial. Pero dentro de Cataluña, continúa siendo muy poco conocido. Por eso pensamos que hay que hablar de él.» En efecto, tenemos que esperar al año 1985 para poder ver su trabajo en la exposición Barcelona-Paris-New York: el camí de dotze artistes catalans 1960-1980, y en los proyectos presentados en la Virreina en 1993 y en el Centre d'Art Santa Mònica en el año 2000.

La exposición organizada por el Museu d'Art Contemporani de Barcelona analiza un periodo de la obra de Rabascall que abarca desde el paisaje de los medios de comunicación hasta los paisajes de las ideologías, las transformaciones tecnológicas y su huella en la consideración de lo humano, la manera en que los medios delimitan la construcción de la memoria histórica y la posición del arte como antídoto y contrapunto de la banalización de las ideas.

Comisario: Bartomeu Marí
Producción: Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA)

Crédito de la itinerancia: Una exposición del Studienzentrum für Künstlerpublikationen, organizada por el Museu d'Art Contemporani de Barcelona y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España (SEACEX), con la colaboración del Institut Ramon Llull y el Instituto Cervantes Bremen

Artista

Joan Rabascall
Patrocinador de comunicación:
La Vanguardia
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Con el apoyo de:
i Cat FM
Patrocinador de comunicación:
La Vanguardia (negre peque)
Con el apoyo de:
i Cat FM

Itinerancias

30 OCT. 2009 - 14 FEB. 2010 MNWBNeues Museum Weserburg Bremen
31 AGO. - 30 NOV. 2010 Mairie de Perpignan la Catalane / «à cent mètres du centre du monde. Centre d'Art Contemporain»


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Actividades

Audios

Visita guiada a càrrec de Joan Rabascall i Bartomeu Marí, director del MACBA i comissari de l'exposició, per als Amics del MACBA
Visita guiada de Francesc Torres per als Amics del MACBA
Son[i]a #73 Bartomeu Marí sobre "Rabascall. Producción 1964-1982"
05.02.2009

Publicaciones

Me gusta pensar que el artista no es más que un material de otro tipo en la obra, que coopera con los restantes materiales.
Robert Rauschenberg