Del 10 de noviembre de 2022 al 26 de febrero de 2023
Edificio Meier

El pueblo mixe, nunca conquistado, habla una de las últimas lenguas vivas de la familia mixe-zoqueana. Son ellos, lingüísticamente, los parientes más cercanos y herederos naturales de los llamados olmecas, la cultura madre mesoamericana. En las palabras que pronuncian, las milpas que cultivan, las historias que cuentan y los ritos que llevan a cabo está contenido, cifrado, un mundo al cual —iniciados o no— nunca nadie podrá regresar. Esto, sin embargo, no significa que ese mundo haya sido destruido, borrado o aniquilado. Si nosotros nunca podremos regresar, el héroe siempre regresa: esto es lo que lo vuelve héroe. El agua siempre regresa a su cauce; el orden cósmico, por principio de simetría, no puede interrumpirse por siempre: no hay mayor certeza que el final de estos tiempos y el advenimiento de los tiempos que fueron.  

A través de la investigación documental, bibliográfica, iconográfica, el trabajo de campo y la entrevista, el equipo se acerca al mito de Kondoy desde distintos frentes y bajo distintas categorías. Al mismo tiempo, el análisis y la reflexión sobre todos estos materiales recabados acerca al equipo a la estructura básica del mito y sus implicaciones, sociales, territoriales, políticas, espaciales y paisajísticas.  

El proyecto busca abordar una nueva perspectiva sobre la historia y la formación actual del arte global desde una revisión crítica de una de las manifestaciones más ricas, problemáticas, recurrentes y singulares. El proyecto se construye alrededor de la noción de los indigenismos y los neoindianismos hacia una reformulación teórica a los transindigenismos como catalizadores del arte moderno y contemporáneo de las Américas. Una propuesta contemporánea y con un horizonte de futuridad que trae consigo un nuevo entendimiento del influjo de intersecciones y desplazamientos del desarrollo de una forma estética original y única de producción de los significados culturales de la región.

Un proyecto de Mariana Botey en colaboración con Dr. Lakra, Taka Fernández y Brian Cross, comisariado por Pablo Arredondo Vera

Una producción de Hacer Noche-Promised Land en colaboración con el MACBA y con la participación de la Universidad de California en San Diego y la Casa de la Cultura Oaxaqueña

¿Nosotros, humanos, podemos realmente regresar o más bien el regreso es siempre un nuevo viaje a un lugar y tiempo distintos? Pareciera que el verdadero regreso está vetado a los humanos; solo los héroes regresan y así restituyen el mundo. ¿Será que a nosotros, humanos, solo nos queda esperar el regreso o quizás podemos pedirlo, invocarlo, inducirlo? ¿De dónde regresan los héroes? ¿No será más bien que se regresan, que el regreso es reflexivo y no es que regresen de otro tiempo o lugar, sino que regresan a su otra advocación, su otra forma, a sí mismos?  

La restitución del tiempo cíclico, de la infinita alternancia, el infinito movimiento primigenio es un elemento común a todos los movimientos de regeneración cultural del continente americano. En este contexto, la colonización y la presencia europea no suponen solo la subversión del orden cósmico, sino su interrupción. Vivimos no en el mundo al revés sino en el no-mundo, donde la rítmica consecución de vida y muerte, arriba y abajo, semilla y flor, día y noche, hombre y mujer no puede seguir su cauce. Los ciclos se han detenido y el humano ya no preserva y completa el mundo, sino que se encuentra fuera de él, bajo la trascendencia teleológica occidental y moderna, esperando. En este anquilosamiento, el héroe se vuelve cerro; su hermana, niebla; y su palacio, ruina. La inmanencia del orden cósmico se vuelve paisaje; puro y total potencial, a la espera del regreso.  

Artista

Mariana Botey
Una producción de Hacer Noche-Promised Land en colaboración con el MACBA
Hacer noche
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