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Más que presentarse como una retrospectiva al uso, Lothar Baumgarten. Autofocus retina proponía un recorrido por los principios conceptuales que configuran la trayectoria del artista, incluyendo obras que iban desde finales de los años sesenta hasta nuestros días.
La historia del etnocentrismo, la antropología moderna y el cuestionamiento de los sistemas de pensamiento y representación occidentales son temas habituales en la obra de Lothar Baumgarten (Rheinsberg, 1944). Para articularlos, el artista recurre a la fotografía, al lenguaje, a la tradición gráfica moderna (en sus modalidades cromática, geométrica y tipográfica) y a la investigación de las especificidades arquitectónicas de los lugares que albergan sus obras.

En la exposición pudieron verse series fotográficas como Montaigne (1985) y Carbon (1989), así como la instalación específica, en la fachada y la torre del Museo, de Imago Mundi (L'autre et L'ailleurs) (1988), y de Ecce homo (2002) en la Capella MACBA. En paralelo, el artista trabajó, en colaboración con el diseñador Walter Nikkels, en la edición de un catálogo que funcionaba como espacio propio para la reflexión y el desarrollo de su obra, con una selección exclusiva de ensayos e imágenes.

Esta exposición monográfica de Lothar Baumgarten (que vivey trabaja entre Berlín y Nueva York) reúne una serie de obras fotográficas, con imágenes independientes, así como secuencias integradas en una presentación compleja. Si bien no se considera una retrospectiva, la muestra incluye escultura, proyección, dibujos murales, libros y películas de finales de los sesenta hasta la actualidad, algunos de los cuales se han adaptado in situ a las condiciones arquitectónicas del MACBA.

Autofocus retina es el título de esta exposición, pero también es el título de una configuración de espejos que consiste en cuatro diamantes, alegóricos de la mecánica interna de una lente de cámara, su ojo fotográfico. Como es sabido, sin el formato del marco, las fotos serían circulares. Las composiciones cromáticas y geométricas están dispuestas en los lugares más singulares del museo, donde el espacio arquitectónico se entiende como una página en blanco. Imago Mundi (L'autre et L'ailleurs) , (1988, 2008) es una pieza que transforma la fachada acristalada del museo en un prisma y explora la pretensión del lenguaje fotográfico de establecerse como una verdad universal.

Reflejado como un reloj de sol en el interior del museo, se basa en la guía de color Kodak Print your own color patches (Imprime tus propias cartas de color) y la reproduce. Esta fórmula de impresión bidimensional se transforma en un espacio tridimensional en el que se pinta in situ un «mapamundi», en la realidad arquitectónica de la «torre». En ella expone los nombres de los siete continentes, excepto el de Europa, que se representa con sus antiguas potencias coloniales. El cian, el amarillo, el magenta y el negro simbolizan los colores de la población mundial en su diversidad étnica. La carta de color ocupa todo el espacio –las ventanas cercanas y la fachada acristalada del edificio–, mientras que el negro actúa como si fuese la superficie del espacio. Como en la tecnología fotográfica, en esta obra se utiliza tanto la luz natural como la artificial.

El análisis comparativo estructuralista de Claude Lévi-Strauss, por ejemplo, despertó el interés de Baumgarten por la etnografía, uno de cuyos principios metodológicos es la oposición entre naturaleza y cultura. Su interés por este tema se plasma en sus primeros trabajos y su obra efímera, que rechazan el aspecto objetual y se fotografiaron conjuntamente bajo el título Culture-Nature [Manipulated Reality] (1968-72). También se hace patente en la pieza de proyección I prefer it there better in Westphalia, Eldorado (1968-76) y en la película de 16 mm Der Ursprung der Nacht [Amazonas-Kosmos] 1973-77 (1978). Cuando fotografía las primeras «imágenes» de sus esculturas efímeras, su conciencia se guía por el ojo de William Henry Fox Talbot y las composiciones de naturalezas muertas de Pittura metafisica.

Esas intervenciones efímeras abren el camino a una obra que intenta analizar el valor de esas esculturas dentro de las gramáticas del conocimiento y la producción. En ese sentido, las imágenes de la pieza proyectual Unsettled Objects (1968-69) reflejan las consecuencias de los sistemas de clasificación y presentación empleados por la etnografía o los museos de ciencias naturales. A través de su obra Baumgarten ha explorado las relaciones que individuos y comunidades mantienen con el territorio y con ciertos lugares en particular.

De 1978 a 1980 el artista eligió vivir entre los Yãnomãni en la Amazonia venezolana y, a partir de ese momento, su obra se centró aún más en cómo el pensamiento occidental y la conciencia han representado la percepción del «Otro», su entorno y su lenguaje. «¿Puede uno reflexionar sobre el propio contexto cultural sin intentar entender otra cultura desde dentro, una cultura que no esté deformada por nuestros estándares?» pregunta Baumgarten. La palabra se posiciona así como elemento de contraste y equilibrio entre distintos modos de entender las relaciones entre los individuos y su entorno. Para Baumgarten, los vestigios de esas sociedades ágrafas que sabían cómo mantener formas de equilibrio no-predatorias y eran capaces de constituir y transmitir cultura se preservan a través del lenguaje. Junto con la capacidad de la palabra, Baumgarten muestra los límites de la fotografía como ejemplo de las limitaciones de los sistemas técnicos de comprehensión.

Baumgarten es también autor de una importante obra fotográfica y esta exposición muestra dos series ampliadas de fotografías independientes y combinadas –Carbon (1989) y Montaigne (1977-85)– junto con tres proyecciones: Unsettled Objects (1968-69), Ecce Homo (2002) y Fragment Brazil (1977-2005). En Carbon la investigación de Baumgarten se basa en la descripción de la amplia red de ferrocarril del continente y su decrépita infraestructura industrial (que a menudo conforma obras maestras de ingeniería) implantada en poblaciones autóctonas con tránsito y área comercial cambiantes. Carbon visualiza el complejo e híbrido paisaje norteamericano y su uso pragmático en la sociedad industrial de hoy. Todas las imágenes fueron compuestas y fotografiadas con un proyecto de libro in mente. Algunas son fragmentos y otras son en sí mismas un mundo cerrado que funciona a modo de contrapunto, como en la música. Aparecen como motivos y sujetos cambiantes lejos de cualquier clasificación lineal. Las cualidades secuenciales se completan a través de la imagen yuxtapuesta, como una página tras otra dentro del contexto de un libro, o aparecen como un canon, enmarcadas una junto a otra en una pared, en un espacio que integra la atmósfera en una condición arquitectónica dada. Se transforman asimismo en diagramas sociales sometidos a constante cambio, como ubicaciones «sin nombre».

La presentación de las copias en gelatina de plata de Carbon se combina con tres de los dieciséis dibujos murales tipográficos, escritos con la tipografía Franklin Gothic, que integran los nombres de compañías de ferrocarril norteamericanas. En sus configuraciones gráficas, reflejan las estructuras de ingeniería de puentes, vías y semáforos. Hay seis vitrinas que muestran dibujos y material del libro Carbon, y ofrecen una visión interna de su producción. El concepto y la tipografía de esta obra maestra se crearon con la colaboración de Walter Nikkels.

La obra Montaigne, Terra Incognita (1977-85) toma el nombre de Michel Eyquem de Montaigne. Una vez más, Baumgarten asocia la objetividad de la fotografía con la imposibilidad de transmitir sensaciones esenciales en la comprensión de un acontecimiento. Las fotografías forman trípticos o composiciones de cinco, con las que se construye el contenido de cada pieza particular. En el paspartú de las fotos, hay palabras, nombres y franjas de color, que dan vagas pistas sobre el tiempo y el aroma del lugar. La búsqueda de Eldorado se llevó a cabo en la formación geológica más antigua del mundo, el Escudo de Guyana, La Gran Sabana, y el paisaje de Macunaima y Tëpitón, las mesas que dominan la vasta selva tropical y forman la cuenca entre Venezuela, la Guyana Británica y Brasil, la tierra de los pueblos indígenas que hablan taurepang, arekuna, ingarikó, karina y kamarakoto, variantes dialectales de la lengua pemón. Contaminada por miles de toneladas de mercurio procedentes de las minas de oro al aire libre, la selva virgen ha cambiado radicalmente y en su lugar ha surgido un nuevo paraíso de bienes y deseos que ya no crecen en los árboles.

Erosión, páramos, depresión, hambre e intoxicación se han convertido en la nueva cosecha. La serie avanza los problemas de la fotografía y confronta el artista con las tradiciones objetivistas, que dominan el panorama actual de los medios. La verdad, para el artista, no es la adaptación de una idea a la realidad de un objeto,
sino más bien la implicación del sujeto que conoce.

Termite Savanna (1969) es una escultura efímera sometida al cambio constante que pone de manifiesto y hace visible el proceso del tiempo a través de su materialización. En ella traza horizontes cortados en planchas de madera, pigmentos, bombillas, cables y libros de ejercicios con dibujos bajo plumas de paloma que forman el cuerpo de un paisaje, el de La Gran Sabana. Esta pieza se creó mucho antes de que Baumgarten hubiera ido a trabajar a Suramérica. Fragment Brazil, por su parte, es una pieza de multi-proyección que combina seis proyecciones con un total de 480 imágenes, que cambian a distintos intervalos. Consiste en detalles de pájaros brasileños, pintados por Albert Eckhout en 1654 y dibujos Yãnomãni realizados entre los años 1978 y 1980.

La instalación Ecce Homo (2002) –en la Capella dels Àngels– combina elementos geométricos y cromáticos con imágenes proyectadas. La obra es una reflexión sobre los Passagen Werk (Obra de los pasajes) de Walter Benjamin: la investigación fotográfica tuvo lugar en las ciudades medievales toscanas de Montalcino y San Giminano, y el paisaje de Creta. Incluye dos proyecciones sincronizadas, cada una de ellas compuesta por 162 diapositivas en blanco y negro realizadas en 2002, y una sola pieza consistente en 81 imágenes circulares de nubes.

También incorpora varias imágenes individuales proyectadas de forma permanente, que se relacionan con los elementos arquitectónicos seleccionados de la Capella dels Àngels como cartas de color pintadas sobre discos de aluminio, combinadas con espejos circulares. En ocho composiciones de distinto color, cada una significa el cosmos cromático de artistas del Gótico y del Renacimiento italiano: Pinturicchio, Masaccio, Giotto de Bondone, Fra Angelico, Luca Signorelli, Piero della Francesca, Domenico Ghirlandaio y Paolo Uccello. Para Baumgarten, la presentación de una obra es lo que crea la base esencial para una implicación que finalmente comunica los sentimientos despertados por las sensaciones originales, logrando así una gran fuerza. Y el lugar de presentación es precisamente lo que permite al artista investigar los elementos novisuales del arte. La exposición es, de hecho, una notación en imágenes, no muy distinta de una partitura musical.

Comisario: Bartomeu Marí
Producción: Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA)

Patrocinador de comunicación:
TV3 - Televisió de Catalunya
Catalunya Ràdio
El periódico100
Con el apoyo de:
Goethe Institut
illy
Arxiu Fotogràfic de Barcelona
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Son[i]a #57. Lothar Baumgarten y Bartomeu Marí
19.03.2008

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Me gusta trabajar con lo que suele llamarse "herencia cultural", pero los materiales que empleo son muy banales, como clichés, como bloques de azúcar, puertas, cuscús, alfombras, documentos oficiales.
Latifa Echakhch