A finales de los noventa –una época de extensiva renovación urbana– Lara Almarcegui comenzó a trabajar en el ámbito de los terrenos olvidados, solares y descampados como únicos lugares que se escapaban del exceso de construcción y de diseño. Sus proyectos han consistido en la producción de series de guías de descampados e, incluso, en su defensa legal. Con la intención de mostrar el origen de «lo construido», ha presentado los materiales necesarios para hacer un edifico o ha mostrado los escombros tras su demolición, descomponiendo así una edificación en sus materiales de construcción y mostrándola cómo será cuando sea demolida. Confrontando al público con el gran volumen y la materialidad de la arquitectura, estas instalaciones han sido una meditación espectacular sobre la relación entre física, política y arquitectura.

«¿Quién es el dueño del espacio bajo el suelo? ¿Qué hay debajo y cómo se instrumentaliza?» Estas cuestiones llevan a la artista a la localización de yacimientos de hierro y de materiales de construcción, y a negociar la adquisición de derechos mineros de exploración, como es el caso de Oslo, Graz y, recientemente, el volcán de Agrás. Sin intención de extraer el mineral, sino, al contrario, con el propósito de protegerlo, «el proyecto quiere llamar la atención sobre cómo el territorio se origina a nivel geológico y cómo se divide y destroza para su explotación».

Lara Almarcegui vive y trabaja en Róterdam. Su trabajo explora lugares abandonados, catalogando cuidadosamente la tendencia de cada lugar hacia la entropía. En el año 2013 sorprendió al público rellenando el pabellón español de la Bienal de Venecia con los mismos materiales necesarios para construirlo, con lo que lo convirtió en una ruina. Activa en una época de extensivas renovaciones urbanas y especulación en Europa, Lara Almarcegui se ha mantenido en una reivindicación de lugares olvidados y abandonados mediante la producción de guías sobre los descampados de las ciudades, con lo que ha conseguido incluso su protección legal.

Si tienes alguna duda, puedes contactarnos a través de macba [at] macba [dot] cat o por teléfono al 93 481 33 68.

Contenido relacionado

El artista tiene que enfrentarse a lo desconocido con un talante positivo y meterle el diente sin miedo
Eduardo Chillida