Sin título

El arte de Joan Ponç está asociado a una larga enfermedad y a muchas horas de hospital. En sus visitas médicas que le ocupaban parte de los días, llevaba con él unas cajitas con una base o superficie dura que servía de soporte, potes de acuarela y herramientas de dibujo. Y pintaba. Seres visionarios, cabezas-velas, acciones imposibles y figuraciones obsesivas hasta realizar 424 cajitas. Como él mismo contó a Arnau Puig en 1976: “A medida que he logrado eliminar el yo, todo ha venido solo. Cuando eliminas el plano particular pasas a formar parte del plano general y este universo más grande te soporta una energía inagotable.”

Contornos
Ángeles
Calle sin ningún mérito arqueológico
La barca
Podría ser mi dormitorio (o algo parecido a ello). Incluso las mismas características técnicas: todas las paredes y volúmenes construidos en ese módulo de tela cruda para pintores donde medirme y medirnos.
Pep Agut