Craigie Horsfield (Cambridge, 1949) accedió a la fotografía a través de la pintura. Formado en pintura en la Saint Martin's School de Londres, ya a principios de los años setenta se pasó a la fotografía entendiendo este género como un sistema más eficaz de representación de la realidad social contemporánea. En 1972 se trasladó a Polonia para conocer en vivo la experiencia vital en un país socialista, una realidad que condensó una serie de retratos de personas anónimas y que inauguró una forma de trabajar que ha mantenido hasta la fecha. Aunque no empezó a exponer hasta finales de los años ochenta, sus retratos, a menudo en blanco y negro, tienen una visualidad casi pictórica. Horsfield es un nombre destacado en la reconsideración que se dio, desde finales de los ochenta, a las obras fotográficas en términos de tableaux. A menudo no imprime sus fotografías hasta unos años después de haberlas realizado, imbuyendo así en su obra, además del sentido vivencial y relacional, una dimensión de memoria y de diálogo entre presente y pasado.

Sus series de fotografías se han presentado en muestras colectivas como las Documenta X y XI de Kassel (1997 y 2002) y de forma individual en espacios como el Institute of Contemporary Art de Londres (1993), Palais des Beaux-Arts de Bruselas (1997), Musée de Jeau de Paume de París (2006), Museum of Contemporary Art Antwerp de Bélgica (2010) o Tate Britain de Londres (2017). En Barcelona, realizó y presentó la serie La ciudad de la gente en la Fundació Tàpies (1996).