Fondo de la colección

Esther Ferrer 'Silla Zaj', 1974

Silla Zaj

Fecha:
1974
Tipo obra:
Objeto
Material:
Madera y papel
Medidas:
79 x 34 x 45 cm
Procedencia:
Colección MACBA. Fundación MACBA
Registre núm:
1474

Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) se incorporó en 1967 al grupo Zaj, fundado en Madrid en 1964 por el músico madrileño Ramón Barce, el artista canario Juan Hidalgo y el italiano Walter Marchetti. Zaj conectaba con las actitudes de otros grupos experimentales internacionales de la vanguardia tardía de los años sesenta, que integraban tendencias neodadaístas. Uno de los movimientos más importantes en esta línea fue Fluxus. De hecho, Fluxus invitó al grupo Zaj a participar en sus actuaciones, hicieron performances conjuntas en Europa en el otoño de 1966 y algunos miembros de Fluxus (Alison Knowles y Dick Higgins) viajaron a España para colaborar en acciones de Zaj. Pero aunque había ciertos paralelismos en la actuación y el ideario de ambos grupos, las acciones de Fluxus, sobre todo en su rama norteamericana, siempre mostraban un tono más espectacular, festivo y exuberante que Zaj, de estilo más contenido. A pesar del reconocimiento internacional y de las actuaciones del grupo en Estados Unidos en 1972, Zaj no fue reconocido oficialmente en España hasta los años noventa, a raíz de la exposición organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid en 1996. Desde su creación hasta 1973, fecha en que todos los miembros de Zaj se establecieron fuera del país, el grupo llevó a cabo una intensa actividad constituida por conciertos, acciones y performances, además de publicaciones, instalaciones y postales.

Esther Ferrer realizó su primera performance en 1967, y desde entonces la práctica efímera se ha convertido en hilo conductor de su obra. Por el papel del espectador y por la concepción de la performance la actitud de Ferrer se aproxima al teatro de Bertolt Brecht, donde la ausencia de ficción en el escenario y el distanciamiento provocado en el espectador pretenden provocar una toma de conciencia, una reflexión crítica. Para Ferrer el performer no es un actor, sino un elemento que ejecuta la acción, y lo que sucede en una performance es real, evidencia una materialidad y se aleja de cualquier juego ilusionista. Asimismo, la artista intenta transmitir la conciencia del paso del tiempo; el tiempo, el espacio (que incluye el espacio mental) y la presencia (suya y de los demás) son elementos que manipula en sus acciones, en las que suele trabajar con objetos ordinarios y cotidianos: martillos, relojes, mesas, sillas, marcos, hilos, cuerdas, zapatos, etc.

Silla Zaj propone al espectador que se siente y se quede en la silla “hasta que la muerte los separe”. Una proposición imposible que concentra la ironía y el sentido del absurdo de Zaj. Las sillas también protagonizan otras acciones significativas de esta artista, como Acción para 36 sillas, 36 zapatos y un despertador, presentada en el Festival Milano Poesia (Milán, 1989) y Canon para 7 sillas, presentada en el Festival de Polyphonix de Marsella en 1990.

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