Este nuevo ciclo, con una dirección académica colegiada, aporta al programa una riqueza y diversidad que posibilita un pensamiento situado plagado de aristas, con el fin de abordar las dificultades que atraviesan los antagonismos contemporáneos. El programa no piensa el conocimiento desde la idea de acumulación de saber sino desde la potencia del estudio colectivo y de la puesta en acción de la teoría. Para ello se sirve de las herramientas y las metodologías de la teoría crítica, las investigaciones artísticas, el materialismo cultural, el pensamiento y las prácticas feministas y queer o la crítica decolonial.

Tres grandes líneas troncales (Crítica y pensamiento, Ecologías culturales;Tecnologías del cuerpo) se relacionan y entrecruzan con otras líneas de exploración como las pedagogías, las narrativas visuales, los saberes indisciplinados y la escritura como herramientas para activar el lenguaje, compartir la experiencia y articular la investigación. El programa consiste en clases lectivas, talleres y otros formatos abiertos al público en forma de seminarios internacionales, cursos monográficos y conferencias.


Crítica y pensamiento

Uno de los objetivos clave del PEI es adquirir una capacidad crítica que posibilite el libre movimiento entre paradigmas de pensamiento. No nos interesan los apriorismos ideológicos ni las categorías cerradas. El PEI no es un espacio de autorrepresentación, sino de cuestionamiento de las representaciones ya dadas, porque una imaginación política antagonista debe ser capaz de elaborar sus frentes de lucha estética y política de forma acogedora y creativa, sin caer en la hostilidad y en la agresividad propias del capitalismo global. Elaborar una posición crítica, hoy, implica un trabajo paciente de escucha, de aprendizaje compartido y de reciprocidad entre lenguajes. Por ello proponemos los seminarios siguientes. Cada uno abordará un reto distinto del pensamiento actual, desde metodologías distintas de trabajo. El objetivo es ir más allá del conocimiento de autores y contenidos para desarrollar, también, diferentes aproximaciones al ejercicio de pensar por uno/a mismo/a y juntos.

 

Ecologías culturales

La propuesta de este bloque gira en torno a la necesidad de repensar hoy los vínculos entre la imaginación, la cultura y la ecología. Si los estudios culturales trataron de diagramar una respuesta a la crisis de la cultura política del movimiento comunista internacional en los albores de la Guerra Fría, hoy requerimos «ecologías culturales» que nos otorguen nuevas brújulas y herramientas en un periodo si cabe aún más acuciante para los antagonismos contemporáneos. La cesura histórica representada por la caída del Muro de Berlín implicó el colapso del breve siglo XX (por decirlo como Eric Hobsbawm) y, con él, de la utopía comunista afín a (o crítica con) la Revolución de Octubre y la historia de la Unión Soviética, cuyo decurso distópico estuvo en el origen de la réplica que articularon intelectuales de la nueva izquierda como E.P. Thompson, Raymond Williams y Stuart Hall. Lo que hoy amenaza con colapsar no es una determinada variante de la modernidad, como sucedió en el caso del llamado socialismo real, sino el conjunto de la «civilización» que se ha extendido a lo largo del planeta durante al menos los últimos cinco siglos. El problema estriba en que esa entropía de civilización se puede llevar por delante no solo los remanentes de otras culturas precapitalistas o los débiles equilibrios que sostienen –allí donde perviven– a los estados sociales de mercado, sino buena parte de la vida que alberga el ecosistema terrestre: tal cosa, de hecho, ya está sucediendo. A partir de la segunda mitad de la década de 1950, los estudios culturales situaron la cultura como anclaje de una visión totalizante de la realidad social que cuestionara tanto el burdo reduccionismo de los análisis economicistas del marxismo ortodoxo como las restricciones del campo disciplinario de las humanidades –aún deudoras de la órbita de la cultura clásica y de la autonomía de las expresiones artísticas y literarias–, con la intención de reinscribir el análisis de la especificidad de las prácticas culturales en la trama más amplia de sus interrelaciones con la economía, la política y la sociedad de la época. Con un deseo similar, en la actualidad necesitamos implementar una revisión ecológica del proyecto histórico de la crítica cultural. La ampliación culturalista del estudio de los aspectos configuradores de las sociedades humanas debe extenderse al análisis de la sostenibilidad sociometabólica de nuestras formas de organizar la vida en común. Este diagnóstico puede impulsar la aparición de una imaginación materialista con vocación ecosocial, que actualice críticamente la herencia de las articulaciones entre el arte, la estética y la política que diagramaron las vanguardias del siglo XX.

Esta línea cuenta además con un grupo de investigación colectiva para aquellas participantes especialmente interesadas en ecologías culturales, con el objetivo de que puedan poner en práctica una investigación situada en el diálogo entre la historia, la imaginación, la cultura y la ecología.

 

Tecnologías del cuerpo

Esta línea revisa ciertas herramientas analíticas que abordan el cuerpo, la sexualidad y la construcción del género en un contexto atravesado por el capitalismo, el colonialismo y los mecanismos de control biopolítico. El área estudia los feminismos, la disidencia sexual y otros planteamientos teórico-prácticos que nos proporcionan dispositivos críticos para el análisis social, micropolítico y subjetivo, así como el modo en que estos dispositivos son susceptibles de convertirse en herramientas e insumos para la propia producción discursiva. Un enfoque importante será el carácter disidente de los discursos revisados, en tanto se constituyen como fuerza opositora a las lógicas hegemónicas del capitalismo, la heteronorma, el androcentrismo, el colonialismo, el racismo y el eurocentrismo del discurso moderno que subyacen a la construcción del sujeto europeo contemporáneo. Se trata de discursos que desafían los sistemas de control diagramados por la construcción social moderna, indagando en prácticas de resistencia que emergen del activismo y la producción cultural.


Esta línea cuenta además con un grupo de investigación colectiva sobre memorias de la disidencia sexual de Barcelona, para aquellas participantes especialmente interesadas en ella.

Además de las líneas centrales el programa cuenta con seminarios transversales que abordan las narrativas visuales, las pedagogías y los saberes indisciplinados. Con la intención de desafiar los marcos disciplinares de la historia del arte o de la estética, así como los de las prácticas tradicionales del ensayo, el arte o el comisariado, en el programa se estudia el modo en que la disposición, intervención, multiplicación y socialización mediática de las imágenes inciden de manera poderosa en nuestra realidad cotidiana, configurando ficciones y narrativas, produciendo cuerpos e identidades y suscitando nuevas formas de subjetividad política. Desde posiciones claramente indisciplinadas, se aborda el modo en que las prácticas artísticas y la producción de imágenes activan no solo imaginarios, sino también formas de ver, de entender y de situarse en un mundo conformado por el régimen escópico de la sociedad en red. A lo largo de diversos seminarios, talleres y tutorías se resalta la faceta epistémico-crítica de las imágenes, así como sus relaciones con el arte, la política y el poder. El análisis de la temporalidad de las imágenes, en su capacidad para redefinir las articulaciones entre imaginación e historia, es un elemento clave para entender su centralidad en la producción de relatos contrahegemónicos y en la reconfiguración de la exposición como dispositivo narrativo y de intervención política. En esta misma dirección el programa revisa la tradición pedagógica que hunde sus raíces en una crítica al modelo de educación ilustrada y que se adentra en las posibilidades de la pedagogía como práctica política y de liberación. En este sentido, se incide en el cuestionamiento de las categorías fijas en lo educativo, así como de la concepción del aprendizaje como acumulación de conocimientos y capacitación de profesionales en el marco del capitalismo cognitivo. Se aborda la organización del saber cómo un espacio político que desafía las jerarquías de lo que se aprende o no se aprende.

Dentro de este marco se encuadra el grupo de investigación AMOR ROJO, coordinado por Dora García, para aquellas participantes especialmente interesadas en ella.