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Esta exposición de William Kentridge (Johannesburgo, 1955) presentaba una selección de las obras realizadas por el artista durante los diez años precedentes.

Kentridge ha alternado la práctica del dibujo y del grabado con incursiones en el mundo del cine y del teatro, donde ha trabajado como actor, guionista y director.

Su obra es un intento personal y expresivo de abordar la naturaleza de las emociones humanas y la memoria, así como la relación entre deseo, ética y responsabilidad. Sus trabajos versan sobre los malos tratos y el sufrimiento, la culpa y la confesión, la dominación y la emancipación en el contexto poscolonial de finales del siglo XX. A pesar de que evoca cuestiones que caracterizan la condición humana en general, su obra está particularmente arraigada a su lugar de origen, Suráfrica, un país marcado por la división racial y las leyes del apartheid. Sin embargo, sus piezas no «ilustran» directamente el apartheid, sino que comunican su mensaje a través de la metáfora.

El eje central de la muestra lo constituían una serie de películas de animación, que Kentridge realiza con una técnica singular: crea dibujos con carboncillo y pastel que modifica borrando, añadiendo y volviendo atrabajar los elementos. Cada estadio del proceso se filma durante unos segundos con una cámara de 16 mm. Kentridge visualiza así el paso del tiempo y la estratificación de la memoria, al dejar al descubierto, sobre los dibujos, el proceso de producción.

El artista sudafricano William Kentridge (Johanesburgo, 1955) presenta en esta exposición obras realizadas durante los diez últimos años. Kentridge ha alternado la práctica del dibujo y del grabado con incursiones en el mundo del cine y del teatro, donde ha trabajado como actor, guionista y director. Su obra es un intento personal y expresivo de abordar la naturaleza de las emociones humanas y la memoria, y la relación entre deseo, ética y responsabilidad. Sus trabajos versan sobre los malos tratos y el sufrimiento, la culpa y la confesión, la dominación y la emancipación en el contexto postcolonial de finales del siglo XX. A pesar de que evoca cuestiones que caracterizan la condición humana en general, su obra está particularmente arraigada en su lugar de origen, un país marcado por la división racial y las leyes del apartheid. Sin embargo, sus obras no "ilustran" el apartheid, sino que comunican su mensaje a través de la metáfora.
En esta exposición se muestran un serie de films de animación, uno de los aspectos esenciales en su producción artística. Kentridge utiliza una técnica de animación particular: crea dibujos con carboncillo y pastel que modifica borrando, añadiendo y re-trabajando los elementos. Cada estadio del proceso es filmado durante unos segundos con una cámara de 16 mm. Así, utiliza sólo una treintena de dibujos en lugar de los miles que normalmente son necesarios para realizar un film. A través de esta técnica Kentridge visualiza el paso del tiempo y la estratificación de la memoria, ya que el proceso de producción queda visible sobre los dibujos.
William Kentridge ha realizado desde 1979 numerosas exposiciones individuales y colectivas en Gran Bretaña, Noruega, Francia, Alemania, Italia, Portugal y Australia y ha estado presente en las Bienales de Sidney, Estambul, La Habana y Johannesburg, en las muestras "Inklusion/Exclusion" (Graz, 1996), "Campo 6, the Spiral Village" (1996) y "Città Natura" (1997), así como en la Documenta X de Kassel (1997) y en la Bienal de Sao Paolo, Brasil (1998).

Comisario: Manuel J. Borja-Villel
Exposición coproducida por el Palais des Beaux-Arts de Bruselas y el MACBA
Concepto de la muestra: Piet Coessens y William Kentridge


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William Kentridge 'Ulisse: ECHO scan slide bottle', 1998 (vista de la instal·lació)
William Kentridge. 2002
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Pep Agut