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Desde 1980, Tony Cokes (Richmond, Virginia, 1956) ha desarrollado un preciso estilo visual marcado por el desafío a las jerarquías y usos establecidos del texto animado y las imágenes de archivo, añadiendo un elemento visual en forma de diapositivas de colores sólidos o, más recientemente, morphings de fondo orgánicos.

Autodefiniéndose como «posconceptualista», Cokes reconoce la influencia de artistas conceptuales como Art & Language, Adrian Piper, Lawrence Weiner y Jenny Holzer. Durante sus años universitarios, también se familiarizó con la obra de Dara Birnbaum, Yvonne Rainer, Barbara Kruger y Dan Graham. Desde entonces se interesó por la edición, centrándose especialmente en la idea de crear versiones y mezclas, y en cómo esas estrategias pueden provocar o inducir el modo de leer las imágenes y estimular nuestros deseos.

Comisaria: Anna Cerdà Callís

En sus vídeos, Cokes explora y subvierte los discursos culturales y políticos contenidos en la música pop, la electrónica, el arte, la televisión y el cine. A través de obras como Black Celebration (1998) y Fade to Black (1990), examina temas como la representación racial (la hipervisibilidad e invisibilidad simultánea que afecta a la subjetividad negra) y el contexto del capitalismo tardío; en sus propias palabras, «regímenes representacionales de la imagen y el sonido». Explora los límites del género documental, pero también cuestiona nuestra forma de ver películas, el periodismo televisivo, los videoclips y la publicidad, analizando la conexión entre visualización y mercantilización, y deconstruyéndolos para poner en evidencia las implicaciones políticas de nuestros placeres.

Cokes reúne en su obra material textual teórico y popular; cita a figuras tan diversas como Paul Gilroy (una fuente esencial para el artista), Louis Althusser, Malcolm X, David Bowie, Public Enemy, Morrissey y Donald Trump, y las combina para componer una crítica social y política del capitalismo. Entre sus trabajos más relevantes cabe mencionar el proyecto colectivo Black Male: Representations of Masculinity in Contemporary American Art (1994-1995, con X-PRZ) y sus series en curso Pop Manifestos (iniciada en 1997) y The Evil Series (iniciada en 2001).

Inventando un nuevo estilo de «videoensayo» –se trata, literalmente, de ensayos en vídeo–, estas obras ofrecen maneras radicalmente nuevas de contar historias, de entender las imágenes y de experimentar el sonido. Nos dan la oportunidad de observar nuestra respuesta emocional ante esos elementos. En este sentido, el trabajo de Cokes ha sido caracterizado como «ideas con las que puedes bailar». Cokes se considera un editor o mezclador, y trabaja en colaboración con técnicos, músicos, grupos artísticos y teóricos, etc., explorando el concepto de dub (doblar), ya sea como contenido (el género musical), ya sea como método. Su práctica se alinea con la apropiación: samplea, versiona y mezcla, como un DJ. Nos obliga a reescuchar, remirar y repensar el flujo de información que recibimos a través de las pantallas, las páginas y los espacios públicos y privados, en la era de las noticias falsas, la posverdad y los «hechos alternativos».

Sus obras abordan el minimal techno, el legado cultural negro y la diáspora (en Mikrohaus... Mikrohaus, or the black atlantic?, 2006-2008); la cultura pop y los famosos (en Face Value, 2015); el uso de la música como forma de tortura en la «guerra contra el terrorismo» durante la administración Bush (The Evil Series); y, más recientemente, la repercusión política de Aretha Franklin y su participación en el movimiento por los Derechos Civiles, desde la perspectiva del movimiento Black Lives Matter. El MACBA mostrará obras clave correspondientes a estos tres estadios de la producción de Cokes (junto a obras tempranas, vídeos monocromos y piezas más recientes), en una exposición audiovisual que dialogará con varios espacios en el interior del museo.
 


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Tony Cokes, vista de la instalación, On Non-Visibility, Greene Naftali, Nueva York, 2018. Cortesía del artista, Greene Naftali, Nueva York, y Hannah Hoffman, Los Ángeles.
Tony Cokes, vista de la exposición, On Non-Visibility, Greene Naftali, Nueva York, 2018. Cortesía del artista, Greene Naftali, Nueva York, Hannah Hoffman, Los Ángeles, y Electronic Arts Intermix, Nueva York.
installation view, On Non-Visibility, Greene Naftali, New York, 2018.
Tony Cokes, vista de la instalación, On Non-Visibility, Greene Naftali, Nueva York, 2018. Cortesía del artista, Greene Naftali, Nueva York, Hannah Hoffman, Los Ángeles, y Electronic Arts Intermix, Nueva York.
Tony Cokes, vista de la instalación, On Non-Visibility, Greene Naftali, Nueva York, 2018. Cortesía del artista, Greene Naftali, Nueva York, Hannah Hoffman, Los Ángeles, y Electronic Arts Intermix, Nueva York.
Una misma imagen puede ser testimonio, a la vez, del pasado y anticipar un previsible futuro.
Ignasi Aballí