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Los pies que faltan, 2010, de Javier Codesal (Sabiñánigo, Huesca, 1958) es el primero de los trabajos que se mostrarán en El Gran Vidrio, un nuevo ámbito expositivo permanentemente abierto hacia el exterior del museo, con el que el MACBA tratará de interrumpir los ciclos y las rutinas de productividad preestablecidas.

Grabado entre Bogotá y el departamento del Meta, en pueblos fuertemente marcados por la violencia de la guerrilla, el ejército y los paramilitares, este proyecto reúne testimonios en vídeo de personas que han sufrido directa o indirectamente accidentes con minas y otros explosivos, mostrándolos junto a textos, pensamientos e interrogantes del propio artista, los cuales dialogan con las palabras de sus interlocutores.

FICHA TÉCNICA
Título: Los pies que faltan
Instalación mural: textos, fotografías y vídeo
Año: 2010
Imagen y sonido: Javier Codesal
Producción en Colombia: Zaida Lizeth Hincapié
Ayudante de rodaje y conductor: Omar Evelio Vanegas
Edición: Julia Sieiro
Postproducción de sonido: Pedro Saavedra
Grafismo: Isabel Isla
Proyecto producido con ayuda de La Mar de Músicas

Los pies que faltan es una instalación mural: 30 párrafos escritos sobre el muro, pertenecientes a un texto más largo, y dos monitores de vídeo dispuestos entre ellos para presentar unas doscientas fotografías extraídas igualmente de un fondo más amplio. Fragmentos de texto enlazados con fotos que son fragmentos visuales. La instalación se sitúa del lado del taller, donde los elementos se disponen con cierta imprecisión, ensayando relaciones, sin atreverse a formular un relato completo. Esta obra forma parte de un conjunto, en el que también se incluyen tres vídeos, una colección fotográfica sobre papel y un texto. La instalación mural constituye el eslabón más frágil y dubitativo, si cabe decir, de la serie. En el trasfondo están los accidentes sufridos por civiles a causa de las minas antipersonales u otros explosivos diseminados por la violencia en Colombia. La imagen, sin embargo, se aferra a los relatos y a la apariencia de esas personas cuando construyen una experiencia vital frente a sus pérdidas. La instalación se completa con un vídeo exento, dispuesto sobre el suelo y separado de la pared; un nuevo fragmento para dar voz al discurso de un niño que se enfrenta, por su integridad, al quebrado texto del autor sobre el muro.

Con el apoyo de:
Fundació MACBA
Entrar en un museo es algo que empieza en casa, en un avión, en un tuit
Mark Wigley