Del 22 de octubre de 2021 al 27 de febrero de 2022
Edificio Meier, Planta 2

Panorama 21. Apuntes para un incendio de los ojos responde a la voluntad del museo de reafirmar su misión en relación con la vitalidad de la producción local, y lo hace reforzando la creación in situ y repensando qué puede ofrecer – y cómo puede mejorar su uso – a través de una nueva generación de artistas y de públicos. Esta iniciativa, que se plantea como un compromiso a largo plazo del MACBA para apoyar la práctica local, aspira a contribuir de manera continuada a la resiliencia del ecosistema cultural de Barcelona.

Panorama 21. Apuntes para un incendio de los ojos, que toma prestado el título de un poemario de Gabriel Ventura (Documents Documenta, 2020), correrá a cargo de Hiuwai Chu (curadora del MACBA) junto con Latitudes, el dúo curatorial formado en 2005 por Max Andrews y Mariana Cánepa Luna. Este esquema de trabajo en colaboración pretende ampliar las prácticas institucionales e incorporar visiones independientes, una pauta que se quiere mantener en el futuro.

El proyecto tendrá como núcleo una exposición colectiva que ocupará toda la segunda planta del Edificio Meier del MACBA. Incluirá una serie de piezas de nueva creación junto con obras producidas recientemente que se mostrarán por primera vez en Barcelona. Hiuwai Chu y Latitudes conciben la edición inaugural como un canal curatorial, editorial y de comunicación en el que las muestras se presentarán acompañadas de un repertorio más amplio de programación online, publicaciones y actividades en streaming que inviten a participar a los usuarios del MACBA más allá de las paredes del museo.

Aprendiendo de las prácticas de una generación de artistas cada vez más comprometida socialmente, el proyecto no responde a un patrón temático que funcione de arriba abajo, sino que ya está creciendo de manera acumulativa y receptiva desde una perspectiva arraigada en Barcelona, en la región y su imaginario. Panorama 21. Apuntes para un incendio de los ojos pretende amplificar las voces de artistas y productores culturales locales que trabajan en una época de desafíos sin precedentes, así como ampliar la noción de quién puede percibirse como un «artista MACBA».

El proyecto se inspira tanto en la noción panorámica de una vista amplia contemplada desde un punto fijo, como en el carácter de innovación que se encuentra en el origen del propio término – un neologismo formado a partir del griego pan(todo) y hórama(vista) que el artista irlandés Robert Barker acuñó para describir sus pinturas de Edimburgo a finales del siglo XVIII. Mucho antes de la invención del cine y la proliferación de pantallas que caracterizan la vida contemporánea para muchos de nosotros, los panoramas ofrecían uno de los espectáculos visuales más sorprendentes y populares.

Un panorama era una combinación inmersiva de pintura, teatro y arquitectura. Una vasta representación en 360° de una ciudad, un paisaje o una escena bélica que se presentaba en un edificio circular construido con este propósito. Los espectadores entraban por un túnel que desembocaba en una plataforma en el centro de la estructura donde vivían una experiencia envolvente deslumbrante. Los panoramas eran como un sucedáneo de los viajes. La primera de estas presentaciones se abrió al público en Londres en 1791 y el invento se extendió por Europa durante las dos décadas siguientes, cuando las guerras napoleónicas hacían muy difícil viajar por el continente. Durante la Exposición Universal de Barcelona de 1888 pudieron verse al menos tres panoramas en la ciudad, que representaban respectivamente vistas de la montaña de Montserrat, el sitio de Plevna y la batalla de Waterloo.

A pesar de hacerse eco del carácter transdisciplinario de esos ingenios expositivos, así como de su deseo de informar y cautivar, Panorama 21 deja atrás aquella vista sin costuras de conflictos pasados y victorias decisivas. En vez de eso, imagina una estructura capaz de sostener un paisaje fértil y diverso de múltiples y complejas posiciones artísticas.

El artista tiene que enfrentarse a lo desconocido con un talante positivo y meterle el diente sin miedo
Eduardo Chillida