al

La exposición que el MACBA dedicó a Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) se planteó como un recorrido a través de las principales series temáticas producidas por el artista entre 1987 y 1997. Un periodo marcado por su primer viaje a África y su posterior inmersión en el mundo del Sahara. El desplazamiento geográfico y cultural que implican estas estancias se ve reflejado en su obra mediante una renovación profunda de los temas y las técnicas, y un desplazamiento de la perspectiva. El mundo africano, en palabras de Pep Subirós, comisario de la exposición, «hace patente la relatividad de las referencias de raíz eurocéntrica que hasta aquellos momentos han dominado su obra. Le incita no a hacer tabla rasa de la herencia anterior, pero sí a volver a los orígenes profundos; no a la nada, pero sí a lo esencial del arte, de la vida y del trabajo del artista. Le invita a liberarse de las cortezas y de los barnices, a liberarse de la presiones y de las modas… A redescubrir no el peso del sustrato natural ‒que nunca ha perdido de vista‒, pero sí a la artificiosidad, los límites, la precariedad de toda cultura».

Se reunieron para la ocasión más de doscientas obras ‒entre pinturas, dibujos, aguadas, libros de viajes, esculturas, cerámicas‒ y una destacada selección de documentación bibliográfica y videográfica.

Artista

Miquel Barceló
Entrar en un museo es algo que empieza en casa, en un avión, en un tuit
Mark Wigley