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El MACBA muestra una parte de su colección en las salas de la planta baja del museo. Se inicia de manera cronológica, después de una breve introducción con Paul Klee y Alexander Calder, con obras que surgen en el contexto de la inmediata posguerra europea, momento traumático y de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial. Las cuestiones que plantean las obras escogidas marcarán las diferentes líneas que muestra la colección a lo largo de las décadas siguientes. El núcleo aglutinador de este primer espacio es una noción de modernidad basada en una concepción autónoma y universalista de la visión, teorizada por los grandes críticos del último arte moderno del siglo XX, como Clement Greenberg y Michael Fried. Esta noción de visualidad se articula en este período por medio de una legitimación de nociones de abstracción pictórica en las que la ausencia de referencialidad se identifica con la idea de que el espectador es absorbido en una experiencia visual pura, en cierta manera no corporal, que comporta una anulación de sus condiciones físicas materiales concretas. La colección muestra en este sentido las obras de Antoni Tàpies, Lucio Fontana, Jean Dubuffet. Ante esta tendencia pictórica y matérica contrasta otra de corte geométrico, a partir de la obra de artistas que se pueden considerar precursores de la obertura del espacio como forma de relación, como Alexander Calder y, especialmente, los vinculados al constructivismo, como Jorge Oteiza. Las fotografías de graffiti de Brassaï y la película El carrer, de Joan Colom, introducen respectivamente la fotografía y la imagen en movimiento, medios en los que se materializa la relación entre documento y ficción, poética y política, y que tanta importancia tienen dentro de la Colección.

Los signos de los "alfabetos" de Michaux se relacionan con el lenguaje y la poesía. Marcel Broodthaers, de quien se muestran la película Une seconde d'éternité (1970) y obras diversas, entre las que destaca L'art et les mots, que pertenecen al conjunto de las llamadas "Pinturas literarias", reúne en su obra dos tradiciones esenciales del arte moderno, el ready-made de Duchamp y la imagen-retórica de Magritte, y centra su trabajo en el estudio del ámbito del museo, a partir de un rechazo al marco tradicional de la institución. Su trabajo subvierte la estabilidad de las categorías artísticas e interroga la naturaleza textual de la obra. Dieter Roth, Stanley Brown, Antoni Llena son otros artistas que, desde sus peculiares poéticas, investigan nuevas vías de actuación.

Mientras que en la reciente exposición temporal Un teatro sin teatro, producida y presentada también en el MACBA, se reflejaba la influencia del teatro en el mundo del arte y en cómo esta noción de teatralidad ha cambiado nuestra percepción de la obra artística, en la Colección se analiza lo teatral que proviene del mundo del arte; este aspecto incluye tanto lo grotesco como la noción de Karneval desarrollada por Batkin. En este ámbito encontramos obras de Jeff Wall, Ulrike Ottinger y Miralda, entre otros.

Si el carnaval suponía la alteración de las estructuras sociales dominantes y promovía su eventual transformación, es lógico pensar que este concepto se encuentre intrínsecamente ligado a la ciudad y al espacio público entendido como un teatro en el que se dirimen los antagonismos sociales. Aquí encontraremos, por ejemplo, Waiting for Tear Gas (1999-2000) de Allan Sekula, o Monte Casino from the North... (2001) de David Goldblatt. Entre todos estos aspectos teatrales hay otro que tiene que ver con el lenguaje y con la alteración e interrelación de imágenes y textos, que quedan también reflejados en esta exposición de la Colección MACBA; un claro ejemplo serían las obras de Joan Brossa y de Perejaume.

Producción: Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA)

Podría ser mi dormitorio (o algo parecido a ello). Incluso las mismas características técnicas: todas las paredes y volúmenes construidos en ese módulo de tela cruda para pintores donde medirme y medirnos.
Pep Agut