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La programación para Sónar 2000 presenta varias formas diferentes de aproximarse a una idea similar con una marcada tendencia a la abstracción. El resultado es un escáner del presente del underground del arte sonoro que muestra, más allá de corrientes y tendencias, el modus operandi propio y característico de cada uno de esto creadores. De la manipulación de samplers y platos al uso de pedales y aparatos clásicos; de los procesos de software a la resintetización de sonido e imagen; de la diversidad de fuentes sonoras de los discos a las grabaciones ambientales, configuran estos mundos de abstracción sonora.
El artista tiene que enfrentarse a lo desconocido con un talante positivo y meterle el diente sin miedo
Eduardo Chillida