El MACBA abrió las puertas en 1995, hace veinticinco años, con Miquel Molins como director. Un año después, el museo convocaba catorce artistas destacados tanto de ámbito nacional como internacional para que interpelasen la arquitectura del nuevo edificio Meier y lo pusieran a dialogar con su contexto inmediato. El resultado fue Miradas (sobre el Museo), una de las primeras exposiciones del museo y una muestra comisariada por Antònia Maria Perelló. Entre los artistas invitados se encontraban Ignasi Aballí (Barcelona, 1958), que participó con la obra Enderroc, una instalación de gran formato que ocupó la pared del fondo del atrio. Para conmemorar estos veinticinco años de trayecto, Aballí ha accedido a volver a montar la obra para instalarla de nuevo en el museo.

Con motivo de la reproducción de la obra Enderroc por parte del artista Ignasi Aballí, en el contexto de la celebración del vigésimo quinto aniversario del MACBA, el artista conversará con Ferran Barenblit, actual director del MACBA; Miquel Molins, director del MACBA entre 1995-1998; y Antònia Maria Perelló, conservadora y jefa de la Colección MACBA y comisaría de Miradas (sobre el Museo).

En el marco de la exposición de 1996, Aballí construyó cinco grandes zonas cromáticas en la pared del fondo del atrio: una pared tan alta como el edificio Meier y que nunca se pierde de vista a la hora de transitar por la rampa que permite acceder a las diferentes plantas del museo. De color y textura diferentes, hechas con pintura y papel pintado, como el propio título indica, Enderroc evoca los rastros de los interiores domésticos cuando el derribo de un edificio vecino los deja a la vista. Es así como, de una manera muy directa y muy física, los edificios conservan, como un testimonio vivo, la memoria vivida de sus interiores. “Es interesante el hecho de ir accediendo a los diferentes niveles de la casa a través de los diferentes niveles del museo”, explicaba Aballí.

Durante sus años de trayecto, el MACBA se ha convertido en un icono indisociable del barrio que lo acoge, el Raval. Su construcción, en la Barcelona preolímpica de los primeros años de la década de los noventa, contribuyó a transformar profundamente la zona, preservando su identidad. Ya en esa época, y también hoy, el museo se ha querido construir en diálogo con su entorno físico y humano. Es así como, estando atentos a los vestigios y a la memoria de un lugar, obras como Enderroc siguen teniendo la misma actualidad y vigencia que hace unos años. El hecho de recuperar la instalación de Aballí parte de este convencimiento. Ya entonces la curadora de la exposición escribía en el catálogo: “La mirada del artista, la mirada de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro, la introspección dentro del edificio y dentro del concepto de museo, la mirada hacia la historia del barrio del Raval, el devenir que afecta a su gente, al tejido urbano. [...] La multiplicidad de visiones generada por los artistas nos ayuda a comprender la trascendencia de la implantación del MACBA en el Raval”.

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El oro no se asocia con la suciedad. Y el oro, como los diamantes, es un material ensalzado. Posee tal grado de abstracción que te sitúa, si lo utilizas artísticamente, en un nivel aún más elevado.
James Lee Byars