Las transformaciones que se generan en un estado de acidez pueden ser interesantes; la pereza, ocasionalmente, también, e incluso puede ser necesaria, pero no todos los seres vivos pueden permitírsela. La cuestión es evitar que la masa se agrie, hay que conseguir que se adapte, que mute. De todos modos, no tenemos el control absoluto del relato ni de la forma que adoptará La Cocina, y tampoco tenemos el control absoluto de la vida de la masa. El presente por venir está lleno de incertidumbres; por ahora seguimos refrescando, observando y comunicando aquellas experiencias que refuerzan las vidas, pero también –y con la energía de la primavera– tenemos ganas de nuevas experiencias. 

"Espigoladors" Martina Manyà
"Espigoladores" Martina Manyà

La Cocina ha ido organizando su calendario de forma flexible, orgánica y colectiva. Hemos ido estructurando unos ejes para estar, aprender y compartir el espacio, construyéndolo físicamente de la mano del colectivo Makeatuvida, con quien hicimos el mobiliario, abasteciéndolo de utensilios de cocina reciclados, haciendo manteles, recipientes de cerámica y planeando la construcción de un horno solar, una máquina para producir espirulina o un vivero de gusanos. Hemos dedicado un día al mes a hacer una reflexión práctica sobre los cuidados, aunque pensamos que deberían estar siempre presentes y no sería necesario hablar tanto de ello; nos gusta poner en práctica las ideas y pensar sobre la marcha. Hemos ido generando una lista de invitadas que nos interesan a todas, que relacionan la comida con diversos temas como son la agroecología, el ecofeminismo, los saberes populares y tradicionales, incluyendo las técnicas de aprovechamiento, la cultura y el arte, temas que se han ido constelando y entretejiendo para crear una red de conocimientos ligada a las prácticas. También hemos ido cocreando una linkografía y una bibliografía de los temas que nos interesan y hemos coescrito y archivado las recetas que se van generando. Sin embargo, creemos firmemente que la memoria más potente que se genera en este espacio está en nuestros cuerpos, y que los aromas, los gestos, los sonidos… toda la riqueza que se ha ido generando los jueves la llevamos dentro de nosotros y la podemos transmitir de formas diversas.  

Uno de los ejes que echamos en falta estos días es el de las salidas en grupo. Aireémonos y refresquémonos pues recordando la salida a los huertos de El Prat de Llobregat acompañando a los espigadores en un día de trabajo, una propuesta de nuestra compañera Nikoletta, maga del aprovechamiento y miembro del colectivo sObres Mestres, que organiza acciones culinarias con productos frescos, de proximidad y recuperados. 

Espigoladors es «una organización sin ánimo de lucro que actúa sobre tres retos sociales: desarrollar un modelo reproducible y transferible que impacte en la reducción del despilfarro alimentario, mejorar el acceso a una alimentación adecuada y generar nuevas oportunidades para personas en riesgo de exclusión social».

Espigoladors, en colaboración con los agricultores, da una segunda oportunidad a frutas y verduras que se consideran imperfectas y feas según los cánones estéticos de la industria alimentaria. Nos parece terrible que toneladas de alimentos queden fuera de los circuitos comerciales y se tiren solo por su apariencia física. Desde La Cocina cuestionamos estos cánones y disfrutamos cocinando con toda esta variedad de formas y colores. 

Martina Manyà
Martina Manyà

El día en que los visitamos, en tan solo una mañana de trabajo recogimos 1.300 quilos de calabazas que el agricultor no recogía porque estaban fuera del calibre comercial, es decir, eran calabazas con un peso inferior a los 900 gramos o superior a los 1.500 gramos. Nos explicaron que el 95% del producto espigado se canaliza hacia entidades sociales y el resto se transforma en cremas y compotas deliciosas que se comercializan bajo la marca es-imperfect®.

Pero si esta semana destacamos el trabajo de los espigadores es sobre todo porque ahora mismo siguen elaborando cremas y compotas para garantizar el derecho a una alimentación saludable a colectivos en situación de vulnerabilidad durante la crisis de la COVID-19. 

Como hoy hemos concentrado las energías en la primavera y hemos hablado del despilfarro –y también del aprovechamiento– de alimentos, compartimos una de las recetas más apreciadas y cocinadas en La Cocina.

 

Elaboración:

Triturad todos los ingredientes y ya está. Con mortero o picadora, según el tiempo, el esfuerzo, las ganas y los utensilios que tengáis. El resultado de la textura será diferente según la técnica. 

Como veis, las cantidades no son muy exactas. En La Cocina somos de «ojímetro u ojo por ciento». Solemos cocinar confiando en nuestro gusto y nuestra intuición, y también tenemos accidentes que a veces se convierten en una receta favorita. 

Podemos añadir el pesto a tortas, pizzas, tostadas, pasta fresca, rellenos, patatas hervidas o al horno… Nos encanta para acompañar un pescado o verduras al horno, y es ideal para mojar verduritas crudas. Probad con lo que os apetezca. En primavera también lo hacemos con las llamadas plantas o flores invasoras; quizás tenéis alguna comestible en la ventana o en el balcón. Hackead y disfrutad.

No pienso en el arte cuando trabajo. Trato de pensar en la vida
Jean-Michel Basquiat