Huerto urbano
Huerto urbano
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Hort urbà
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Tanto nosotros en La Cocina como muchas personas, entidades y asociaciones de vecinas y vecinos de los barrios de Barcelona, nos preguntamos: ¿cómo transformar el sistema alimentario de la ciudad? ¿Cómo crear estrategias glocales? ¿Podemos recuperar experiencias de nuestro pasado agrícola y pesquero y extraer algún recurso que podamos contextualizar en el presente de forma táctica?

Estas preguntas nos las hemos ido haciendo en La Cocina de forma procesual y ahora, con la resaca de la pandemia y con la seguridad de que la incertidumbre continúa, compartimos la experiencia de esta visita al huerto comunitario de la Colonia Castells, donde invitamos a Marta Camps y a Santiago Gorostiza, dos investigadores de la UAB que han trabajado en la historia de la agricultura urbana en Barcelona durante los años de la Guerra Civil. 

Según ellos, durante la Guerra Civil, la agricultura urbana se organizó en la Colectividad Agrícola de Barcelona y su radio, perteneciente a la CNT, que tenía más de dos mil trabajadoras y trabajadores y cultivaba cerca de 900 hectáreas, formadas sobre todo por los campos confiscados a diversos monasterios de la ciudad. Marta y Santi compartieron con nosotros abundante información sobre sus investigaciones en relación con el funcionamiento de las organizaciones agrícolas históricas en épocas de crisis con la intención de aportarnos ideas sobre alternativas a los modelos productivos actuales. 

Las colectivizaciones de huertos urbanos durante la Guerra Civil española son bastante desconocidas. Marta nos explicó como la CNT confiscó terrenos y colectivizó huertos en Barcelona y su periferia para abastecer de alimentos los mercados en situación de hambre y caos general con bastante buena organización, y apuntó la diferencia salarial entre hombres (que cobraban 180 pesetas mensuales) y las mujeres (que cobraban 115). Todo esto mientras arrancábamos del olvido la memoria y las injusticias de las Casas Baratas de la Colonia Castells o la figura de Concha Pérez Collado, una de las milicianas que luchó en el frente contra las tropas franquistas, nacida y criada en la Colonia Castells y conocida también por su capacidad de organización antifranquista. 

Constelando pasados y presentes, disfrutamos del huerto comunitario y Luis y las vecinas involucradas nos mostraban las verduras, las malas buenas hierbas, los recipientes de compostaje y la catalogación de insectos, entre otras maravillas. Una de las vecinas nos explicó sus trucos de hidratación para la piel y antiarrugas con baba de caracol. Recogimos calçots, escarolas, acelgas, flor de mostaza, achicoria, apio, diente de león, canónigos, rábano negro, rúcula y verbena para preparar y compartir una deliciosa ensalada, un auténtico lujo comunal. 

Las ciudades dependen del mundo rural, no están separadas, están íntimamente relacionadas, al tiempo que necesitan fortalecer los vínculos y apostar por la proximidad, la transición ecológica y las relaciones justas entre consumidores y productores. Podemos reverdecer y apropiarnos de los solares, de las ventanas y las azoteas con frutas, verduras, plantas y flores porque nos alimentan, nos abastecen la vida de aprendizajes, de amor y de belleza. Las acciones de la CNT en el pasado, con sus complejidades, son referencia y nos hacen eco a un presente en crisis por venir.

 

Cómo hacer un huerto urbano en las azoteas de la ciudad
James Balder es vecino del Raval y participa en La Cocina del MACBA desde el inicio. En este vídeo nos explica cómo hacer un huerto urbano en la azotea. Las imágenes, montadas por él mismo, son del huerto de la azotea de su casa y del de la Casa de la Solidaritat.

CONSERVA DE TOMATES: REGALO PARA CELEBRAR EL SOLSTICIO DE VERANO

Los tomates son de verano. Es la época en la que los encontramos más maduros y de mayor calidad. En La Cocina intentamos no comprar tomates fuera de temporada; por este motivo dejamos hechas unas conservas que nos sirven para todo el año. Si los compráis de temporada, serán más económicos y sabrosos, y si son de vuestro huerto o del huerto comunitario de vuestro barrio, estableceréis además una relación gustosa y diferente con el entorno, que notaréis cuando os los comáis.

Procedimiento

  1. Limpiamos bien los tomates y con un cuchillo les hacemos una cruz en la piel.

  2. Escaldamos los tomates (tienen que hervir solo 30 segundos), los sacamos del fuego y los ponemos en agua fría. Los pelamos y cortamos por la mitad, les quitamos las semillas y los rallamos. 

  3. Sofreímos el tomate con un poco de sal a fuego lento hasta que quede una salsa más bien espesa. 

  4. Hervimos los botes y sus tapas en los que guardaremos la conserva durante un cuarto de hora. Una vez esterilizados, los secamos con un trapo de algodón limpio y los llenamos con la salsa de tomate. A continuación, los tapamos bien y los ponemos al baño maría durante media hora. Dejamos que los botes se enfríen y los guardamos en un lugar fresco y oscuro. Otra buena opción es congelar la salsa en bolsitas. 

  5. La conserva también podéis hacerla de tomate entero o de sofrito de tomate con cebolla, ajo y con las especias o hierbas aromáticas del huerto que más os gusten, como el tomillo, la albahaca o el orégano. 

No pienso en el arte cuando trabajo. Trato de pensar en la vida
Jean-Michel Basquiat