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Programa de cine dirigido por Serge Guilbaut

A finales de la década de 1950 Guy Debord hizo un filme vanguardista radical titulado Hurlement en faveur de Sade, en el que una serie de pantallas en negro, acompañadas de algunos comentarios, anunciaban el fin de la ingenuidad visual. La película de Debord era una suerte de suicidio visual, una crítica radical de la imagen percibida como algo no ya completamente acrítico, sino al servicio siempre de la manipulación ideológica. De ahí que Debord pronunciara esta divertida frase: «Il n'y a pas de film. Le cinéma est mort. Il ne peut plus y avoir de films. Passons si voulez au débat.» La palabra seguida de la acción debía reemplazar a la imagen seguida de la inacción o de la contemplación.

Pero esta era la posición de la vanguardia extrema. La cultura occidental en general, por el contrario, estaba lanzando por todos los medios una ofensiva visual en el marco de la Guerra Fría, definiendo cada esfera de la vida cotidiana, desde la política hasta el consumismo. En este contexto, el cine se convirtió en un campo de acalorados debates en donde las películas participaban en una poderosa lucha ideológica. Fue por eso por lo que, inmediatamente después de la guerra, el cine tomó parte en una intensa batalla entre los intereses hollywoodienses, que pretendían difundir el American way of life por todo el mundo occidental, y Francia, que esperaba ―sin éxito― conservar su vieja tradición de «calidad francesa» en una industria que se había modernizado tras la guerra. Esta fractura se hizo visible en 1946, durante las negociaciones del acuerdo Blum-Byrnes, que revelaron la importancia que los americanos otorgaban a la cultura en su lucha contra el comunismo. Los franceses, que querían alcanzar cuotas para preservar su industria, fueron incapaces de lograrlo bajo la presión de las necesidades económicas; eso era parte de un programa que luego se conocería con el nombre de Plan Marshall.

La serie de películas seleccionadas para esta exposición pretende mostrar la compleja interacción entre la expresión fílmica popular en ambos países en una época de radical transformación cultural y de amenazas políticas. Las películas siguieron con su tradición de comentario social, pero esta vez en un marco algo más constreñido. En sus mejores producciones cinematográficas, tanto Francia como Estados Unidos trataban de definir una nueva cultura específica después de la guerra, a la vez que la proponían como modelo general para la cultura de Occidente. Esta es la razón por la que el debate crítico en la pintura y en el cine fue tan acalorado y por la que, en algunos círculos, las imágenes de Estados Unidos fueron signo de modernidad mientras que para otros lo eran de reacción.

Serge Guilbaut


Programa

Las sesiones empiezan a las 19.30 h.

Liberación de Francia: entre la vergüenza del pasado y un futuro maravilloso
Gracias a su colaboración con el poeta Jacques Prévert, Marcel Carné logra renovar su estilo anterior a la guerra y representar Francia usando su conocido «realismo poético» propio del Frente Popular para mostrar de modo fehaciente el lado íntimo de la vida popular parisina.
Pero la antigua poética positiva del presente se ha transformado aquí en una atmósfera más oscura después de que se haya descubierto que el «amour fou» de los años pasados se ha tornado imposible en un mundo, tras la guerra, no solo lleno de culpa y remordimiento por la colaboración, sino también porque la actual situación económica no permite ninguna alternativa idealista. Los dulces recuerdos de tiempos pasados es lo que el joven Yves Montand canta en la célebre canción escrita por Joseph Cosma, Les Feuilles mortes se ramassent à la pelle. En oposición a esta cruda afirmación poética, Cocteau propone una salida, una salida incluso extravagante, con su sumamente poético y simbólico Orphée. Cocteau, mostrando la nueva bohemia del Quartier Latin, consigue con la poesía abrir una puerta a la esperanza, aunque sea en otro mundo.

-----3 DE OCTUBRE
-----Les Portes de la nuit (Las puertas de la noche), Marcel Carné, 1946, 105'

-----10 DE OCTUBRE
-----Orphée (Orfeo), Jean Cocteau, 1949, 112'

Mítica bohemia
Dos películas sobre la vida bohemia en París en los años siguientes a la guerra. Ambas obras describen el ambiente intelectual que el Quartier Latin ofrecía a una joven generación de artistas. La de Becker está llena de la energía de la nouvelle vague en el retrato de una nueva cultura joven de inadaptados, mientras que la de Brooks, de modo complementario, propone una versión hollywoodiense en una libre adaptación de una novela de Scott Fitzgerald imbuida del potente mito artístico parisino aún en vigor a finales de la década de 1950.

-----17 DE OCTUBRE
-----Rendez-vous de Juillet (Cita en julio), Jacques Becker, 1949, 112'

-----24 DE OCTUBRE
-----The Last Time I Saw Paris (La última vez que vi París), Richard Brooks, 1954, 113'

Miedo al otro
Estas dos películas hablan de manera opuesta sobre los típicos miedos de los americanos durante la Guerra Fría. Miedo no solo a una invasión extranjera o a ataques nucleares, sino también la paranoia de hacer frente constantemente a amenazas desconocidas e invisibles. La película de Hitchcock mezcla espléndidamente las nociones de curiosidad, voyeurismo y vigilancia, de espiar a los vecinos y de la intriga usando el lenguaje cinematográfico para alertar al espectador sobre la pérdida de independencia. Esta es la independencia que el personaje de James Stewart ―pegado a una silla de ruedas después de un leve accidente y recién casado― se da cuenta de que acaba de perder, al mismo tiempo que advierte amenazas en cualquier situación de la vida cotidiana. Mediante la desesperación contenida que muestra el personaje, la película es una crítica de la importancia concedida a la familia durante la era Einsenhower, así como una clara afirmación de la sociedad del Gran Hermano. Por su parte, Kiss Me Deadly es, sin tanta sutileza, una película apocalíptica y nihilista, pero no menos divertida en su exagerado discurso de ciencia ficción que versa sobre la aniquilación atómica. El film, inspirado en el bestseller de literatura barata de Mickey Spillane, está plagado de escenas autoritarias donde el vigilante parapolicial Mick Hammer descubre los bajos fondos de los gángsters y femmes fatales en una amplia sucesión de frescos que retratan intensamente una atmósfera de indefensión.

-----31 DE OCTUBRE
-----Rear Window (La ventana indiscreta), Alfred Hitchcock, 1954, 112'

-----7 DE NOVIEMBRE
-----Kiss Me Deadly (El beso mortal), Robert Aldrich, 1955, 102'

El consumismo y el Yo
El consumismo trajo a Occidente situaciones conflictivas y muy diferentes. Lo que estas tres películas reflejan es la manera como cada cultura reaccionó ante sus presiones. Rebelde sin causa presenta el dilema de la nueva familia cuyos progenitores lograron salir de la depresión pero se preguntan ahora cómo atender las múltiples demandas de una generación de adolescentes acomodados y sin embargo frustrados e inquietos. Sin estar preparada para esta rebelión, la familia americana se desmorona, según la película, debido a la ineptitud de la figura paterna tradicional. Película de culto por la muerte prematura de James Dean, muestra con violencia y a menudo sin darse cuenta la parte más vulnerable, el otro lado, de la cultura consumista anunciada a bombo y platillo. Esta es una cultura de gente joven confundida pero más sexy, más femenina, más confundida que la de sus padres.
Por su parte, Brigitte Bardot simbolizaba no solo la pura atracción sexual de los hombres, sino también una figura femenina marcadamente individualista. Era una época propicia para la liberación de la mujer, al menos para su liberación sexual, como inmediatamente advirtió Simone de Beauvoir. Eran unos años de autonomía, de libertad individual, sin el lastre de las tradiciones, los tabúes o las reglas paternalistas y religiosas, como Françoise Sagan sugería escandalosamente en su obra. Mientras Charles De Gaulle trataba de reconstruir Francia, Jacques Tati presentaba con gran hilaridad los peligrosos defectos de la modernidad centrando su atención, desde una perspectiva irónica y humorística, en los aspectos más bien exagerados de esta nueva sociedad en desarrollo pero superficial. Hizo que la gente se riera de su propio deseo de modernizarse a toda costa.

-----14 DE NOVIEMBRE
-----Rebel Without a Cause (Rebelde sin causa), Nicholas Ray, 1955, 111'

-----21 DE NOVIEMBRE
-----Et Dieu créa la femme (Y Dios creó la mujer), Roger Vadim, 1956, 95'

-----28 DE NOVIEMBRE
-----Mon oncle (Mi tío), Jacques Tati, 1956, 115'

Mirar hacia atrás
Estas dos películas rememoran con gran inteligencia el período que abarca esta exposición. Hidden Hands es un documental basado en entrevistas con agentes de la C.I.A. que relatan los grandes intereses que rodeaban la producción de arte elevado en la lucha contra el comunismo. La C.I.A., consciente de todo lo que estaba en juego en una cultura en tiempos de gran tensión política, defendió con astucia un arte de expresionismo moderno e individual a pesar del fuerte rechazo que suscitaba entre tradicionalistas y conservadores. La película revela las múltiples maneras que tenía el Departamento de Estado de ayudar a algunas museos y revistas literarias ―en Estados Unidos, pero también en el Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros países― para presentar con un enfoque positivo y muy sofisticado la cultura americana, frente a la propaganda cultural soviética. La película de George Clooney, hermosa y llena de sensibilidad, muestra las repercusiones que la Guerra Fría y el mccarthismo tuvieron en la democracia y en la prensa de Estados Unidos en una época en la que los inquietantes signos de control ideológico cobraron cada vez más importancia y se hicieron visibles.

-----5 DE DICIEMBRE
-----Hidden Hands: Art and the C.I.A. (Mano negra: el arte y la C.I.A.), Tony Cash, 1995
-----Good Night and Good Luck (Buenas noches, y buena suerte), George Clooney, 2005, 93'

[Programa sujeto a cambios de última hora]

Programas públicos MACBA
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Exposición

Reconstituir el desorden de una posible ciudad. Utilizar la maqueta no como un elemento de proyecto, sino como una representación de algo que ya existe.
Jordi Colomer