Fondo de la colección

Dwarf and Rhinoceros (With Large Black Shape) With Story Called Lamb. © John Baldessari, 2015 Vista de la instal·lació a la Marian Goodman Gallery, Nova York, 27 de juny -23 d’agost, 2013. Cortesia de l’artista i de Marian Goodman Gallery. Foto: Ellen Page Wilson

Dwarf and Rhinoceros (With Large Black Shape)

Enano y rinoceronte (con una forma grande y negra)

Fecha:
1989 (2013)
Tipo obra:
Instalación
Material:
Impresión por chorro de tinta y pintura
Medidas:
Dimensions variables
Procedencia:
Colección MACBA. Fundación MACBA
Registre núm:
5199

Desde 1970, año en que John Baldessari quemó toda su producción pictórica realizada hasta la fecha –como acto simbólico que marcaba el inicio de una nueva etapa conceptual cargada de humor–, uno de sus temas recurrentes ha sido el mundo animal, que a menudo pone a dialogar con la humanidad. Esta línea de trabajo ha dado lugar a instalaciones como Dwarf and Rhinoceros (With Large Black Shape) [Enano y rinoceronte (con gran forma negra )], producida en 1989 y montada nuevamente en 2013, con motivo de la exposición John Baldessari. Installation Works: 1987-1989 en la Marian Goodman Gallery de Nueva York.

Dwarf and Rhinoceros (With Large Black Shape) está compuesta por diferentes fotografías de un rinoceronte a tamaño real y de una persona de talla baja. En una de las paredes, se muestra la imagen de un rinoceronte de color gris, rodeado de hierba seca. A su izquierda, vemos una foto, en blanco y negro, de una persona de talla baja, vestido con americana y sombrero y dialogando con el animal: lo mira y lo señala con el dedo. Parte de la ironía de las imágenes se basa en las dimensiones y en la escala: aunque se retrate a una persona extremadamente baja, la fotografía de la instalación tiene la altura de un humano estándar, que al lado de un rinoceronte real sería también un enano.

En la pared contrapuesta, se reproduce la silueta negra de un rinoceronte. En la parte inferior de la imagen, la hierba se ha suprimido. Una línea negra muy fina resigue el extremo superior de la pared, en una diagonal que flota como si se tratase de un dibujo animado. La mancha negra no es exactamente la imagen reflejo del rinoceronte –no es su sombra–, pero una vez hemos conectado mentalmente las dos figuras, la tensión entre ambas llena el espacio.

Un diálogo parecido se observa en otro rincón de la sala. En un extremo, situada a ras del suelo, está la fotografía de un home, también de talla baja, de pie sobre una pila de libros, encima de una silla. Si bien la imagen es en blanco y negro, la silla es de un color rojo plano. En la pared opuesta, casi tocando al techo, otra fotografía nos muestra al hombre subido a una silla hablando por teléfono. Tanto por el modelo del teléfono como por la estética de la imagen, parece una fotografía de los años cuarenta. La cara del hombre, tal y como es habitual en las obras de los ochenta de Baldessari, está tapada con un círculo, en este caso de color azul, destacando con ello aspectos que suelen pasar desaperibidos . Existe una ligera contradicción entre las dos imágenes del hombre: si sus piernas, subido a la silla, miran hacia una dirección; en la otra imagen, la parte superior del cuerpo mira hacia el lado contrario. Tampoco queda claro que se trate de la misma persona. A parte del contenido de las imágenes, sus dimensiones y escala crean una arquitectura que interpela al espectador: el artista convierte la sintaxis entre las imágenes en un espacio arquitectónico.

La presencia del una persona baja remite explícitamente a los grabados y las pinturas de Goya, un pintor por el cual Baldessari siente predilección y que solía utilizar esta figura. Cuando, en 1989, se expuso la obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el propio título de la exposición, Ni por esas, provenía de un grabado de la serie de Goya, Los desastres de la guerra.

En el imaginario humano, los animales ocupan un lugar oracular: actúan como mensajeros y como promesa de otros mundos posibles. La mirada animal insinúa una profundidad o un pozo sin fondo que conecta de manera directa con el pasado animal de los humanos: esa parte nunca domesticada de la humanidad.

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