Ya en el año 1972, Robert Llimós construía una ficción visual de aislamiento del mundo. En su acción Funda, el artista se enfundaba en un mono de lona que lo cubría completamente para protegerlo, a la vez que lo distanciaba, del exterior, y se paseaba así por la ciudad. Formaba parte de una serie de obras elaboradas con este material robusto y a la vez flexible que se utiliza para fabricar lienzos para pintar. Si entonces su acción expresaba la autolimitación de la pintura, hoy remite de una manera muy directa a nuestra nueva relación con el trabajo y con los otros, una experiencia de distancia social que evoca las peores distopías.

Reconstituir el desorden de una posible ciudad. Utilizar la maqueta no como un elemento de proyecto, sino como una representación de algo que ya existe.
Jordi Colomer