Arena blanca y jersey

En 1970, cuando Tàpies pintó este lienzo de arena blanca convertido en el soporte de un jersey físico, escribió el texto Nada es mezquino, donde se lee:

“Y sólo a la luz de esta blancura interior, que parece que sube para decirnos lo que somos realmente, nos parece encontrar de nuevo la fuerza necesaria para redescubrir la belleza que creíamos definitivamente perdida en el mundo: aquella tierra regada del poeta amigo, aquel beso que nos describe de la mujer a la niña, su espejo colgado en la pared que, haciendo el mejor juego de manos, resulta que nos refleja dentro de nosotros la misma luz, ahora transformada, del mundo que continúa rodando.”

Podría ser mi dormitorio (o algo parecido a ello). Incluso las mismas características técnicas: todas las paredes y volúmenes construidos en ese módulo de tela cruda para pintores donde medirme y medirnos.
Pep Agut