Noam Chomsky, Richard Hamilton, Anthony McCall y Dan Graham fueron algunas de las 250 personas que, en el año 1977, recibieron una carta de un artista conceptual que hacía investigación en el Center for Advanced Visual Studies del MIT en Massachusetts, que se llamaba Muntadas. Les enviaba una fotografía que había sacado de The Best of Life, un libro que reproducía imágenes destacadas de la revista Life, y les pedía si podían comentarla y enviarle su comentario. El resultado fue una publicación con las imágenes y la compilación de comentarios y una exposición que se presentó poco después en el MIT con el título On Subjectivity.
 
Más de 40 años después, esta obra que forma parte de la Colección MACBA sigue siendo un referente que revoca el mito de la objetividad de la imagen. Muntadas no envió una fotografía distinta a cada persona; mandó una misma imagen a cinco personas diferentes. El juego de comentarios, que él reproduce sin decir quién escribió qué, pone en valor el lugar del sujeto en la lectura y construcción de las imágenes.

For/against, producida en 1983 para una muestra de films organizada por el Collective for Living Cinema de Nueva York, está formada por un collage muy condensado de fragmentos extraídos de la televisión comercial, que se suceden en un flujo muy rápido y que reflejan imágenes de violencia como denuncia de la guerra, destrucción, miedo, hambre, injusticia y de la manipulación de los mensajes políticos y publicitarios en la actualidad.

Esta obra interroga y reflexiona entorno los elementos básicos que la sociedad utiliza para mantener lo que se entiende como orden público. Eulàlia Grau presenta tanto las formas de control implícitas que se canalizan a través de los medios de comunicación, la familia y la escuela, como aquellas en las que las instituciones legitimadas para ello (policía, ejército, determinados usos de la tecnología) emplean la violencia de forma explícita.

Brehmer fue uno de los artistas más politizados del grupo y, a partir de 1964, sus convicciones políticas de izquierdas encontraron una expresión directa cuando se deshizo de su nombre de pila, Klaus Peter, y se hizo llamar por sus iniciales, KP. Estas aludían a las siglas del partido comunista (Kommunistische Partei), partido que había sido oficialmente prohibido en 1956. Durante esta época, sus obras critican la sociedad de consumo y sus estructuras de poder legitimadas por los medios de comunicación de masas, cuyos mecanismos de manipulación Brehmer pretendía revelar. La preferencia de Brehmer por la impresión y los procesos fotomecánicos constituyó un acercamiento a la democratización del arte, con sus efectos toscos y poco pulidos que simulaban las fuentes de los medios de comunicación de donde obtenía las imágenes. 

Rosler presenta una ácida y lúcida interpretación de la lucha de una madre de alquiler para recuperar a su hija. En el más puro estilo teatral de comedia americana, Rosler presenta y asume los distintos roles de los participantes en esta lucha judicial, incluido el bebé y un espermatozoide.  El argumento principal del caso, aunque no se expresó de este modo, fue que el señor Stern era el «propietario» de la mitad del bebé y que, gracias al contrato, había adquirido la otra mitad. El análisis de Rosler pone el acento en cómo los sistemas políticos y judiciales tienen sus efectos en el cuerpo físico de las mujeres.

A finales de los años sesenta, Joan Rabascall incorpora a su obra la técnica del fotomontaje y la emulsión fotográfica sobre tela, trabajando con recortes de prensa, revistas y carteles publicitarios. Atomic Kiss es una pieza representativa del interés del artista por subvertir el significado de una imagen asociándola a otras muy connotadas socialmente. En este caso, sitúa una sensual boca femenina con los labios pintados de rojo sobre una explosión atómica. La composición condensa el clima de agitación social de esa época y la crítica a la sociedad americana, que encubría un poder militar altamente destructivo con imágenes glamurosas y un consumo desaforado.

Son[i]a #290 María Ruido
11.06.2019

En este podcast María Ruido nos habla sobre el poder político de las imágenes y el potencial subversivo de recursos cinematográficos como el fuera de campo, la voz en off o el montaje, que nos ayudan a pensar e imaginar el mundo de otras maneras. Reflexiona también sobre las relaciones siempre contradictorias entre el poder crítico y experimental de la cultura y su institucionalización. Y nos introduce en los procesos creativos de piezas como Mater amatisíma, Tiempo real,Plan Rosebud, o la más reciente Estado de malestar, donde se analiza la sintomatología social y el sufrimiento psíquico a los que nos aboca el realismo capitalista.

“El arte, como parte de nuestro tiempo, cultura y sociedad, comparte y se ve modificado por normas, estructuras y tics como otros sistemas económicos, políticos y sociales de nuestro entorno.” Estas son las palabras de Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) previas a las entrevistas que realizó entre 1983 y 1991 a ciento sesenta agentes implicados en el circuito internacional del arte, y recogidas en la instalación Between the Frames: The Forum (Barcelona), 1983-1993 (2011).

Una misma imagen puede ser testimonio, a la vez, del pasado y anticipar un previsible futuro.
Ignasi Aballí