“Se trataba de fotografiar determinadas cosas de una determinada manera. No sólo el qué sino también el cómo. El qué eran los edificios o las áreas situados en las periferias de la gran ciudad o incluso dentro de la gran ciudad, áreas que podríamos llamar periféricas. En Gracia o en el mismo Ensanche, de pronto te encontrabas, como sigue ocurriendo ahora pero en menor medida, áreas o pequeñas zonitas donde se podría hablar de marginalidad. No necesariamente tenías que ir a la banlieue. [...] El reto era fotografiar algo despreciado, ininteresante y que a nadie le llamaba la atención, y sacar a la luz lo que podía tener de magnífico, de significativo, de importante. Es decir, ir a fijarme en lo que se ve con el rabillo del ojo, lo que está en los márgenes de lo oficial interesante. Fijarme en eso, recuperarlo y redimirlo de alguna forma, fotográficamente claro.” Es el mismo Manolo Laguillo quien, entrevistado por Radio Web MACBA en 2015, comenta su trabajo.

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Me gusta pensar que el artista no es más que un material de otro tipo en la obra, que coopera con los restantes materiales.
Robert Rauschenberg