En sus acciones e instalaciones, Krzysztof Wodiczko pone en evidencia la doble moral con la que se trata a la población migrante, tanto en Estados Unidos como en Europa. Ya en los años noventa, presentó el proyecto Xenology: Inmigrante Instruments, en la que ideaba objetos mecánicos para denunciar el racismo encubierto en Europa respecto a la población extracomunitaria. Uno de ellos, Alien Staff, fue probado en Barcelona en junio de 1992 en una acción que se reprodujo en Nueva York, París, Marsella, Estocolmo, Varsovia y Rotterdam. Se trata de un bastón electrónico con un pequeño monitor y un altavoz en la parte superior, donde se muestran imágenes y se escucha el relato de vida de la persona, migrante siempre, que lleva el báculo: permisos de trabajo, visados, cartas de familia, sueños rotos y muchos prejuicios sociales. Convirtiendo la voz de la persona en un objeto electrónico salido de la ciencia ficción, los peatones de la calle se acercaban a escuchar una historia de vida que, en otra situación, nunca hubieran querido atender.

Uno llega a algo que no se puede pintar.
Dieter Roth