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San Juan, 1991

Guillermo Kuitca lleva a cabo una aproximación histórica a distintas formas del espacio físico y territorial. Si primero pintó escenarios teatrales y planos de pisos, desde finales de los años ochenta pinta mapas de ciudades de todo el mundo. Aunque a primera vista, parecen pinturas abstractas, enseguida se distinguen topónimos de lugares conocidos como Odessa, Praga o Zúrich. Poseen una apariencia nebulosa como si se tratara de una nube tormentosa que se hubiera posado sobre la superficie pictórica. Más que un motivo estrictamente geográfico o político, a Kuitca le interesan las obsesiones humanas y los lugares con una carga histórica significativa desde el punto de vista humano. Algunas veces mantiene los topónimos o bien incorpora el nombre de las calles de una ciudad en el plano de otra y en ocasiones todas las calles llevan el mismo nombre.

Una de sus primeras pinturas de mapas es Odessa (1988), en la que recupera sus raíces familiares, al tiempo que evoca la escalinata del cineasta Serguéi Eisenstein en El acorazado Potemkin de 1925. No es la única obra en la que rememora el nombre de esta ciudad y una de las escenas más icónicas de la historia del cine, cuando el ejército de soldados cosacos dispara contra el pueblo que ha apoyado la sublevación de los marineros del acorazado Potemkin contra los oficiales del régimen zarista. Más que una referencia cinematográfica, Kuitca alude al trayecto de sus abuelos cuando abandonaron Kiev a principios del siglo XX a causa de las persecuciones raciales y los pogromos, embarcándose en el puerto de Odesa rumbo a Buenos Aires. «El pequeño cochecito en Odessa es una imagen que adopté como un leitmotiv. No fue una cita de la película, que solo vi mucho después, sino que partí de un fotograma de esa escena, que tomé de una revista. Francis Bacon, quien fue un pintor importante para mí cuando yo tenía doce o trece años, había trabajado con otros fotogramas de la película. Pero también hay una historia familiar. Incluso hoy en día, yo no sé mucho acerca de mi familia, pero sé que mis abuelos eran de Kiev, y se supone que, al igual que la mayoría de los judíos de Rusia que llegaron al Río de la Plata, navegaron desde Odessa. […] De alguna manera, mi familia viajaba en aquel cochecito. Ese fue el barco que traía a mi familia de Odessa.»
(Guillermo Kuitca: Pinturas y obras sobre papel, 1980 - 2008, Albright-Knox Art Gallery, Hirshhorn Museum, Museo de Arte de Miami, Scala ed. 2008, p. 77)

Al margen de esta referencia a la memoria familiar, Kuitca adapta mapas de ciudades y territorios con una carga histórica muy evidente como Praga (1991). Kuitca aplica pintura en sus lienzos hasta conseguir superficies reverberantes, como si su mundo de cartografías ya dislocadas y espacios ilusionistas aludiera a un sujeto errático que no encuentra su lugar en la historia. Reinventando pictóricamente ciudades, lugares y nombres consigue cartografiar zonas de dolor histórico y convertir el pasado en un lugar de experimentación. Tanto Praga como San Juan, Zurich (ambas de 1991) y el tríptico 3 Maitresses (1992) forman parte de la Colección MACBA.


Ficha técnica

Título original:
San Juan
Número de registro:
2624
Artista:
Kuitca, Guillermo
Fecha de creación:
1991
Año de adquisición:
2005
Fondo:
Colección MACBA. Fundación MACBA
Tipo de objeto:
Pintura
Técnica:
Acrílico sobre tela
Créditos:
Colección MACBA. Fundación MACBA. Depósito Brondesbury Holdings Ltd.
Copyright:
© Guillermo Kuitca
Recursos de accesibilidad:
No

La Colección MACBA está formada por arte catalán, español e internacional y, aunque incluye obras desde la década de 1920 en adelante, se centra especialmente en el periodo comprendido entre la década de 1960 y la actualidad.

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Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida
Antoni Tàpies