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Voracidad Máxima, 2003

Esta videoinstalación, encargada y producida por el MACBA, se ideó y se realizó durante el año 2003 para formar parte de nuestra exposición Dias & Riedweg. Posiblemente hablemos de lo mismo, presentada en el MACBA entre noviembre de 2003 y febrero de 2004.

La obra explora la relación entre la sexualidad y la economía, centrándose en los trabajadores masculinos del sexo de Barcelona en ese momento. Muestra las ansiedades de los trabajadores del sexo y de sus clientes, relacionando las necesidades económicas de los llamados “chaperos” con las necesidades individuales de sus “clientes”. Desde una perspectiva no moralista, insinúa la existencia de poesía y tensiones sociales entre esos dos grupos de personas que forman la base del oficio más viejo del mundo, aunque en este caso nos centremos exclusivamente en el mundo homosexual masculino.

A partir de las primeras charlas, que se llevaron a cabo durante el período de investigación, y también de los textos especializados (incluyendo las pocas estadísticas que existen) que se consultaron, observamos que, hoy en día, la prostitución está relacionada directamente con dos importantes aspectos de la inmigración, recurrentes por todo el mundo: el deseo individual de ir a otro lugar y la condición económica. Sexualidad y economía se entienden aquí como los impulsos iniciales del movimiento humano.

Dado que en la mayoría de los países la prostitución no se considera una práctica legal, los estudios e investigaciones específicos realizados hasta ahora en este campo han avanzado muy poco. Como siempre se hallan ligados a reglas de moralidad y a políticas locales de control, esos estudios siguen colocando las realidades de los clientes y las de los trabajadores del sexo en territorios separados y absolutos, negándose a relacionarlos en su punto de convergencia : el deseo de poder. Por un lado, los trabajadores desarrollan estrategias de supervivencia y economía interesantes, creativas e ilegales; por el otro, los clientes hacen lo mismo y desarrollan estrategias paralelas para conseguir una satisfacción individual de la integridad emocional y una realización de su sexualidad por medio de estilos de vida igualmente interesantes, creativos e ilegales.

En ambos grupos se observa frecuentemente la creación de una “doble vida”: una realidad alternativa de fantasías y satisfacción individual, la cual, por un lado, se oculta y no existe oficialmente en este mundo, y por el otro, dibuja para esas personas formas de vida sorprendentemente fuertes y definidas. En ambos grupos, la edad y el poder económico desempeñan un papel crucial. Entre los trabajadores del sexo, muchos son menores de treinta y cinco años, la mayoría está n en la veintena, y proceden de familias pobres, por lo que no podían permitirse una mejor educación o mejores posibilidades de aumentar su nivel económico. La absoluta mayoría de los trabajadores del sexo, mujeres y hombres, homo y heterosexuales, provienen de los llamados “países subdesarrollados” (antiguamente llamados países del Tercer Mundo). Entre los clientes, la mayoría son mayores de treinta y cinco años, algunos mucho mayores, con una vida profesional y económica bastante definida y bien integrada en la sociedad económicamente “productiva”.

La relación entre unos y otros se vuelve más compleja e interesante cuando empezamos a observar que muchos de los jóvenes trabajadores del sexo han dejado sus países de origen no solo para luchar por una situación económica mejor, sino también para desarrollar y, a veces, redefinir la relación con su propia sexualidad. Muchos chaperos acaban encontrando y desarrollando otra sexualidad, no dictada por las necesidades financieras sino por los encuentros con los clientes, que les permite pensar de forma diferente sobre su propia identidad. Muchos definen su homosexualidad o heterosexualidad durante la práctica de la prostitución gay masculina.

Al parecer, el punto de encuentro entre esos dos grupos de hombres, que de otra forma no se comunicarían, parte de las ansias tanto económicas como emocionales de ambos grupos. El punto de intersección de las necesidades emocionales y económicas de ambos grupos se materializa exclusivamente en la práctica sexual. Sin embargo, la sociedad en general y la opinión pública pasan por alto la compleja coexistencia de estos componentes en ambos grupos e intentan clasificar sus necesidades y realidades por medio de reglas morales, para así poder mantener la administración pública en general dentro de comportamientos “civilizados”, incluso si eso impone una realidad hipócrita.

Esta hipocresía va más allá de los asuntos administrativos urbanos y se refleja directamente en las políticas de inmigración. De hecho, el 90% de los trabajadores del sexo con los que nos encontramos eran inmigrantes que no tienen reconocidos, en el contexto europeo, ni su profesión ni los derechos sociales básicos, pero que encuentran fácilmente una posibilidad de existir en este contexto bajo una forma de ilegalidad generalmente aceptada y conocida. Los chaperos provienen de diferentes países de Sudamérica, el norte de África y el sur de Asia; la mayoría de ellos tienen estructuras sociales débiles y escasa formación, y carecen de la posibilidad de acceder a lo que se ofrece generalmente a otras jóvenes poblaciones de profesionales. También reflejan el gusto de los clientes, que “miran lejos” en busca de nacionalidades exóticas, alejadas de sus propios orígenes, para satisfacer sus fantasías sexuales. El vídeo presenta paisajes del mundo en los paisajes de pieles diferentes.

Aquí el pene marca el camino; para los que compran y para los que venden, la geografía se aleja totalmente de los controles fronterizos y los orígenes religiosos o raciales. Aquí el poder se mide en billetes y en centímetros de órgano, no en cultura o formación. Las conversaciones son horizontales y se desarrollan en zonas prohibidas, repartidas por la mayoría de las metrópolis del mundo. La tolerancia y la falta de interés de la administración social y la opinión pública son partes constructivas de este juego. También es una forma de mantener las fronteras cerradas. Las puertas solo se abren en la oscuridad y durante unas cuantas horas. Los territorios del deseo no coinciden con los territorios políticos, pero el dinero ha abierto esas fronteras durante toda una larga y silenciosa historia.

Sería posible, por medio de las entrevistas e imágenes de este vídeo, sugerir una nueva división geográfica del antiguo eje económico sur/norte a partir de este mercado específico. Marruecos, Egipto, Tailandia, Filipinas, Brasil, Venezuela, Cuba, Colombia, Hungría y Rusia se encuentran con la Europa occidental en zonas prohibidas, donde tiene lugar un complejo intercambio de comunicación, donde el Estado no llega y donde las reglas se establecen libremente caso por caso. Nos encontramos con candidatos potenciales –algunos, apuestos futuros inmigrantes brasileños– que, siguiendo el camino de este comercio, trabajará n en una ciudad europea dentro de un tiempo, en un momento de honestidad. El deseo de fronteras afecta directamente las fronteras del deseo.

Se dan algunas respuestas inesperadas a preguntas muy razonables: ¿por qué un chapero debe buscarse algún otro trabajo legal mal pagado, de los que Europa siempre reserva para los inmigrantes, si puede ganar hasta 10.000 euros al mes mientras es guapo y nuevo en la ciudad? ¿Por qué debe quedarse en una ciudad si podría irse a cualquier otro sitio a hacer esto? ¿Por qué se deja pasar de moda en un lugar si podría ser una novedad en otro? ¿Para qué debería dejar de follar por dinero, si eso es como hacer cualquier otra cosa por dinero y en realidad está mucho mejor pagado que todo lo que podría hacer allí, en ese momento? Por otro lado, ¿para qué debería legalizarse la prostitución si los clientes prefieren pagar más por vivir sus fantasías en esa forma secreta y ser al mismo tiempo “libres y sinceros” en su “otra” vida? ¿Por qué el Estado debería ser inmoral con el público en general e institucionalizar la prostitución si esta práctica consigue más dinero y satisfacción siendo ilegal? La tolerancia y las zonas prohibidas son económicamente maravillosas para cualquiera en este juego. Además, en realidad los chaperos no quieren inmigrar definitivamente a ningún sitio, porque saben que también serán viejos y que volverán a casa, con suerte, con un saco de dinero: su merecido trofeo por distribuir placer en otros países. Permanecerán en silencio y lejos.

Entramos en contacto con dieciocho chaperos para que participasen en el trabajo. De ellos, once confirmaron su participación según las condiciones que definimos juntos en un contacto previo. Su participación consiste en varias horas de grabación en vídeo, entre seis y dieciséis horas con cada uno, en un apartamento del Barrio Chino de Barcelona, durante junio de 2003. Otro punto importante que acordamos con ellos fue que sus rostros y nombres no aparecerían en el trabajo. No quieren que su identidad se haga pública con la etiqueta de “chapero”, incluso si se llaman así a sí mismos, porque perderían clientes y tendrían problemas en su vida privada.

La elección de este “equipo” de once hombres que participaron en el proyecto se realizó después de establecer contactos iniciales en las calles y en ciertas “termas” de Barcelona durante el mes de febrero del mismo año. Se comunicaron unos con otros. Los que se involucraron más en la idea animaron a algunos amigos a contactar con nosotros. La participación siempre fue voluntaria. Nosotros también impusimos ciertos criterios, como la diferencia de edad, de nacionalidad, de color de piel y del nivel de comprensión de su propia sexualidad. La edad del grupo va de los 21 a los 38 años; son de Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, República Dominicana, España y Venezuela. Hay negros, blancos y mulatos. Algunos tienen un origen muy pobre y muy poca formación, pero los hay graduados. Uno tiene un “máster” universitario. Muchos tienen una manera muy inspirada y original de entender su trabajo y el mundo. Decidimos realizar una serie de entrevistas donde pudieran mostrar algo sobre sus orígenes, su familia, su país, la sociedad de allí, su educación, el descubrimiento de su propia sexualidad, sus primeras experiencias sexuales y su sexualidad actual. También sobre su decisión de emigrar, de probar una nueva vida, de empezar a ejercer la prostitución. La relación entre prostitución y su propia ambición. La prá ctica sexual y las fantasías sexuales. Sus planes, sus sueños y su vida diaria. Sus nostalgias y sus instintos. Su propia percepción del tiempo y la vida. Su voracidad.

Todas las entrevistas se grabaron en una habitación, sobre una cama colocada entre dos espejos paralelos. Para ocultar su identidad, los participantes llevaban máscaras durante la grabación del vídeo. Fabricamos dos máscaras de látex moldeadas a partir de nuestras caras (Mauricio y Walter) . Si Mauricio entrevistaba al chapero, este llevaba la máscara con la cara de Mauricio, con lo que había dos personas con la misma cara en el vídeo. Si Walter hacía la entrevista, el chapero usaba la máscara con la cara de Walter. Ya que tenían que ocultar su identidad para participar en el vídeo, quisimos prestarles la nuestra. Los espejos paralelos multiplicaban el mismo rostro ante las lentes de las cámaras. Permitían colocar a todos en el mismo nivel mientras hablaban de prostitución, y también fortalecían, en cierto modo, la necesidad de ocultar la identidad como una herramienta que permitía cuestionar el significado de la “identidad” misma. Los espejos ayudaron a crear planos confusos, que repetían una sola identidad visual para el entrevistador y el entrevistado, que solo se diferenciaban por el discurso.

El texto de Jean Genet Journal d’un Voleur, que este escribió en el Barrio Chino a partir de su experiencia como prostituto, nos inspiró a enfocar las cámaras sobre los cuerpos, acercando la lente lo más posible a la piel, transformado el pelo, las marcas y las formas en paisajes abstractos. Esperamos haber descrito la mayor parte de la complejidad geográfica de sus vidas con la diversidad de primeros planos grabados en esas secuencias. El cuerpo como tierra de origen y como territorio extranjero. El cuerpo como un puerto desde el que partir y una isla a la que arribar.

Las palabras VORACIDAD MÁXIMA, pintadas sobre el asfalto de la calle bajo el piso donde se realizaban las grabaciones, establecieron la asociación entre la prostitución y el tráfico de la ciudad. La prostitución es un asunto urbano, al igual que el tráfico. La prostitución se ve a menudo en lugares donde el tráfico se concentra, como los semáforos, o incluso en á reas donde el tráfico es más lento u oculto, aunque exista. Aquí, el tráfico sirve como una metáfora de la circulación del dinero, de la gente y de los impulsos sexuales. Filmados desde la habitación, los chaperos aparecen sobre las grandes letras blancas pintadas en la calle, esperando, como si fueran una especie de menú sexual electrónico, a ser escogidos por los espectadores para subsecuentes transacciones.

Mauricio Dias & Walter Riedweg

Dias & Riedweg “Tráfico Globalización Economía Sexualidad Inmigración Identidad
Relaciones Dinero Amor Patria Libertad Nostalgia Mercado”, en Dias & Riedweg. Barcelona: MACBA, 2003.


Ficha técnica

Título original:
Voracidad Máxima
Número de registro:
2466
Artista:
Dias, Maurício & Riedweg, Walter
Fecha de creación:
2003
Año de adquisición:
2004
Fondo:
Colección MACBA. Consorcio MACBA
Tipo de objeto:
Instalación
Técnica:
Doble proyección de vídeo, color, sonido, 71 min 14 s, espejos, asientos y mando
Número de edición:
Ed. 1/3
Créditos:
Colección MACBA. Consorcio MACBA
Copyright:
© Maurício Dias & Walter Riedweg
Recursos de accesibilidad:
No

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Yo pinto como si fuera andando por la calle. Recojo una perla o un mendrugo de pan; es eso lo que doy, lo que recojo
Joan Miró