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Sense títol, 2005

Sin título, 2005

Alice Creischer refleja a través de instalaciones, dibujos y collages, artículos y textos, las relaciones entre la política oficial (la representada en la actuación de los gobiernos), los negocios (las grandes corporaciones financieras y bancarias) y la cultura, donde se originan figuras y nuevos tipos de alienación y perversión manipuladora. Su posición ética se revuelve contra la crisis de los gobiernos liberales contemporáneos y la supuesta fatalidad de las crisis financieras, políticas y sociales.

En esta obra presenta una serie de collages relacionados íntimamente con la historia reciente de Alemania. En la actualidad todavía planean las sombras de Hitler y de las dos Alemanias; el capital hecho durante aquellos años sigue sustentando económicamente a algunos poderes que ejercen su control incluso en campos como el artístico.

Glosario Imágenes de Alemania
En 1997 tuvo lugar en Berlín una muestra llamada Imágenes de Alemania. Se concebía como la primera presentación detallada del desarrollo del arte en las dos Alemanias, como una forma de unificación inicialmente prevista y ahora manifiesta.
Antes de aquella muestra habían existido intentos similares, que fracasaron por la intensa sobrecarga ideológica que trasportaban las obras del Este y del Oeste. Por ejemplo, las muestras dedicadas al arte de Alemania Oriental de Weimar o de Berlín. Pero nunca se intentó articular una exposición con la ideología germano occidental, con esa reeducación para la libertad y sus formas de eliminar los tabúes que revitalizaba la coyuntura económica, como por ejemplo, la total bancarrota emancipativa del arte pop.

Ser alemán
En 1993 tuvo lugar la muestra ¿Ser alemán? en la Kunsthalle de Dusseldorf. La muestra fue financiada con fondos dispuestos por el gobierno para una gran campaña contra el odio y la xenofobia. Esta fue una reacción a la primera ola de ataques hacia los extranjeros, de incendios en casas de refugiados, de gente de piel oscura apaleada en plena calle, llegando en algún caso al asesinato. Mientras tanto, se derogaba la ley que hasta entonces había dado asilo a los refugiados en Alemania. Sin embargo, el tema de la muestra era un fortalecimiento del escaso sentimiento nacional alemán. También hubo una colaboración de Boris Groys con el título:«El refugiado desde una perspectiva estética», una película del antisemita Syberberg, además de muchos trabajos sobre el tema de ser alemán: banderas, alambradas de púas, soldados, recuerdos y recuerdos y ese singular silencio sobre todos los verdaderos motivos.

Dialéctica
Los ataques contra extranjeros y residencias de refugiados y los muertos causaron un shock, que en nuestro sector provocó una didáctica singular. La dialéctica se planteó como una opción: entender el orgullo de ser alemán como una controversia. Quizá pensaran algunos que había que ser tolerante incluso con el desprecio hacia otras personas, porque esta tolerancia represiva en la República Federal de Alemania siempre fue capaz de neutralizar todo sedimento político en el arte. Se podría establecer una relación entre esta neutralización y los grupos violentos de la derecha.

Trabajo de desestigmatización
O cuando uno calla y otorga cuando escucha el término de «trabajo de desestigmatización», que se inventó para poder utilizar las instalaciones del Gauforum (edificios de administración arquitectónicamente combinados con una plaza para desfiles militares del Partido nacionalsocialista alemán) construidas por los nazis en Weimar para una muestra de arte de tendencias, cuyo atractivo estaba también en mencionar juntos a la Bauhaus y a Buchenwald (campo de concentración). Un atrevimiento que aportaba un aire de vértigo histórico, de resumen de contenidos y significados en una nueva generación que sólo podía relacionarse con todo esto de manera sentimental, porque ya había perdido la sensibilidad para los hechos reales.
«Trabajo de desestigmatización» es un término que procede del «trabajo de luto». Este término fue determinante en las discusiones de la posguerra para abordar los crímenes del nacionalsocialismo en Alemania e implica un luto que nunca puede tener fin ¿Qué significa «desestigmatización»?

Agotados
En algún momento nos sentimos demasiado agotados para seguir indignándonos por esta forma de sentimiento impuesto. Simplemente desconectamos y tratamos de concentrarnos en otra cosa.

Películas
La muestra de la colección Flick fue inaugurada el 3 de noviembre de 2005. Después vinieron muchas películas sobre Hitler y la Segunda Guerra Mundial, que nos dieron la impresión de estar destinadas a un permanente perdón mutuo y que practicaban una forma particular de recuerdo, muy cerca de la psiquis, sin distancia, imágenes de un condicionamiento, una industria de lágrimas. Tú, yo y sentimientos obligatorios, como una piel tan pegajosa que es casi imposible quitársela, y que dice que uno debe ser eso.

Flick
Cuando oímos que el heredero de Flick, el más grande industrial nazi, quería establecer su colección de arte en Berlín, simplemente no nos lo podíamos creer. Porque no podíamos separar esa colección del origen criminal del dinero y la malversación de las indemnizaciones a los trabajadores forzosos en las fábricas de armas de Flick. Observamos cómo en los debates que se hicieron días antes de la inauguración, la calidad de la muestra adquiría un brillo asombroso, como si se tratara de un medio de contraste.

Tortura
Ahora se habla de los matices entre un interrogatorio duro y la tortura, se discute públicamente sobre el tema y la tortura se vuelve concebible. Se habla de sentimientos de seguridad, de miedo, se habla de casos serios, sin caer en la cuenta de que dejan de lado los derechos humanos, porque esta categoría no sirve para ninguna imagen de identidad.

Cadáver
En todas las ciudades se reconstruyen castillos, cuarteles, prisiones y edificios para la burocracia, de modo que como reacción involuntaria uno espera ver entrar en ellos a sus correspondientes ocupantes. Y realmente, en 1992, en la catedral de Berlín, fueron inhumados los restos del último rey prusiano.

Libertad de opinión
Quizá se tratara, precisamente por ello, de ser una sociedad pluralista y, en consecuencia, de poner a prueba la libertad de expresión mediante el silencio y la aquiescencia cuando se metían todos los crímenes nazis en el mismo saco y se hacían desaparecer en el recuerdo de, por ejemplo, Hiroshima o los campos de concentración estalinistas.

Métodos
También nos pareció que muchos de nuestros métodos —el trabajo con ironía, la información, la exageración, la concentración de contenidos en una imagen que estalla o lo dice todo de una vez—, que todo esto ya no podía formar parte, intervenir o colaborar en un nuevo esfuerzo de nuestro trabajo que era nacional. Unos años después, el coleccionista de Alemania occidental Paul Maenz regaló su colección de arte a la ciudad de Weimar. En una entrevista dijo que había desarrollado un sentimiento patriótico sin ninguna distancia irónica, y que ya no se sentía orgulloso de avergonzarse de ser alemán. («Estoy orgulloso de ser alemán» era el eslogan del movimiento neonazi de los años ochenta y noventa).

Fiesta Nacional
Durante los años noventa proliferaban en Berlín las muestras temáticas sobre la nación alemana. Hubo también días especiales para inaugurar exposiciones y puntos especiales de encuentro del público amante del arte; por ejemplo la nueva fiesta nacional, el 3 de octubre, día de la reunificación, en que se inauguró la primera Bienal de Berlín (Berlín Biennale) así como la gigantesca nueva sede del grupo Daimiel. Los trabajadores de la construcción marcharon por debajo de la Puerta de Brandenburgo mientras Daniel Baremboim dirigía un concierto de grúas al ritmo de Beethoven.

Falange
Dos días antes de la inauguración de la Colección Flick tuvo lugar un coloquio en la Universidad, en el que antiguos trabajadores forzosos de las empresas Flick informaron sobre las condiciones laborales y existenciales de las fábricas Flick durante el nazismo. No podíamos verlos, porque entre ellos y nosotros se instaló un ejército de cámaras que exigían una declaración sobre la colección que estaba destinada a ser uno de los eventos más glamurosos en ese otoño de Alemania.
Una de las entrevistadas declara que por principio las culpas no pueden heredarse, y tras una pausa, que estaba convencida de que se debería colgar un cartel junto a la colección, en el que se informara de que había sido financiada con fondos precedentes de la expoliación y la muerte.
No se trata aquí de aclarar qué fue lo que los medios dejaron de informar al editar la noticia. Se trata de establecer una relación entre lo censurado y el asedio a esos testigos.
Tal vez se pueda comparar la censura de esta falange informativa con el aparato de relaciones públicas de la colección, que sabe dirigir y racionalizar una y otra vez las críticas y protestas de tal manera que al final se pueden contabilizar en su cuenta de consenso bajo la rúbrica del pluralismo.

Progresividad
Nunca entendimos los sucesos que siguen como una cadena de causalidades, Siempre pensamos que aquí, en nuestro ámbito, éramos todos gente de izquierdas, o al menos progresistas. Pero mucho tiempo después llegamos a entender que el progresismo había tomado otro rumbo.

Estalinismo
En presencia del canciller y de sus ministros se celebró en Buchenwald una misa conmemorativa por las víctimas del estalinismo: criminales de guerra alemanes que, poco después de la capitulación, fueron prisioneros en sus propios campos de concentración, donde fallecieron.

Síntoma
Tal vez fuera una proyección, pero al contemplar la Colección Flick se nos hizo evidente que en la elección de las obras se pretendía, de forma tan inconfesa como intencionada, que funcionaran como coartada de lo que podríamos llamar un síntoma en algunos trabajos, en su disposición y en su exhibición: los permanentemente reiterados motivos de guerra y violencia.

Crear tabúes
La exposición Imágenes de Alemania provocó una revisión crítica del concepto de libertad del arte occidental. Pero tomó un rumbo distinto. Los comisarios constataron que en Alemania Occidental había existido un consenso políticamente correcto. Descubrieron la existencia necesaria y natural de un sentimiento nacional reprimido por ese mismo consenso. «Reprimido», «convertido en tabú», dijeron; entonces resultó evidente que estos conceptos se separaban del reproche con el que iban siempre unidos: la esperpentización del crimen nacionalsocialista y su aprovechamiento para el milagro económico, para entrar en otra combinación semántica: la de «nación».
Experimentamos la exigencia de una disposición física supuesta. Se nos sugirió, además, que fuéramos víctimas e ingresáramos en las filas de una comunidad de alemanes que nunca había percibido de esta manera.

Sospecha
Se sospechaba que la tolerancia era sólo un índice de autodesprecio y de una germanidad reprimida. Y también que esa tolerancia es la misma que acepta que hoy en día sean asesinados los extranjeros indeseables precisamente como prueba y confirmación de este autodesprecio.

Reciclado
Puede que la colección Flick sea el síntoma de que ya no se trata de hacer del pasado nazi un tabú, sino de reciclarlo, de dar un paso hacia delante y hacia atrás; de una apropiación de la historia, de una energía que legitima la continuidad del chauvinismo político; de tomar Auschwitz como justificación de «intervenciones humanitarias». Durante la inauguración de la colección, Flick se presentó como ser humano que indemniza a los antiguos trabajadores forzosos con su propia conciencia.
Esta forma de humanitarismo nos ha resultado especialmente repulsiva, tal y como se une a este mal gusto de los privilegiados, de los de alma noble, que disponen a su antojo sobre libertad y autonomía, como una futilidad que a duras penas puede esconder la brutalidad con la que hace acto de presencia la pantomima expresa y gratuita de la ignorancia, la soberanía y el dominio sobre la justicia y la injusticia.

Reconstrucción
Revisionismo por doquier: Dos velas para Dresden, un cuadro de Gerhard Richter reproducido y ampliado al tamaño de un edificio como logo de la nueva Asociación de Arte y en homenaje a las noches de bombardeos, una fiesta de conmemoración que se manifestó en las donaciones para reconstruir la iglesia Frauenkirche. Reconstrucción, como si estuviéramos en 1945, lo que sólo quiere decir que después de la unificación de las dos Alemanias se iniciaba una nueva y desvergonzada reconstrucción, como si los responsables por fin adquirieran el derecho de expresarse mutuamente su satisfacción.


Ficha técnica

Título original:
Sense títol
Número de registro:
2694
Artista:
Creischer, Alice
Fecha de creación:
2005
Año de adquisición:
2006
Fondo:
Colección MACBA. Fundación MACBA
Tipo de objeto:
Obra sobre papel (única)
Técnica:
Collage sobre papel
Dimensiones:
13 unitats
Créditos:
Colección MACBA. Fundación MACBA. Depósito particular
Copyright:
© Alice Creischer, VEGAP, Barcelona
Recursos de accesibilidad:
No

La Colección MACBA está formada por arte catalán, español e internacional y, aunque incluye obras desde la década de 1920 en adelante, se centra especialmente en el periodo comprendido entre la década de 1960 y la actualidad.

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