A. R. Penck se formó en Alemania del Este, donde vivió hasta 1980. Forma parte de la generación de alemanes que vivió la división del país entre Este y Oeste y la reunificación de ambos bloques a finales de los años ochenta. Como artista autodidacta, construyó su obra a partir de lecturas sobre cibernética, ciencias del comportamiento y teoría de la información, además de textos filosóficos de Hegel y Kant. En 1969, para protegerse mediante un anonimato estratégico y poder exponer en Alemania Occidental, adoptó el seudónimo A. R. Penck, nombre que proviene del geólogo Albrecht Penck (1858-1945), autor de Die Alpen im Eiszeitalter (Los Alpes en la Edad de Hielo, 1909). Esta identidad también le facilitó una estructura conceptual para sus primeras producciones artísticas, que a menudo reflejaban la «época de hielo» de la Guerra Fría, permitiéndole un anonimato estratégico para exponer su obra en Alemania Occidental. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, que emigraron a Alemania Occidental durante la década de los sesenta, Penck tuvo que quedarse en la zona comunista hasta 1980.

Aunque él no se define como un pintor neoexpresionista, los críticos le han asociado a menudo con los «nuevos salvajes», un término inventado por el historiador del arte Wolfgang Becker que engloba la obra de artistas alemanes como Georg Baselitz y Markus Lüpertz, y el retorno a la figuración en los años ochenta. A. R. Penck logró el reconocimiento internacional cuando aún vivía en el Este. Su obra formó parte de algunas de las muestras más significativas de arte contemporáneo de ámbito internacional, como las ediciones V (1972), VI (1977), VII (1982) y IX (1992) de la Documenta de Kassel.