Carlos Pazos (Barcelona, 1949) estudió arquitectura, diseño gráfico e historia del arte en la escuela Eina de Barcelona. Creador heterogéneo, es autor de una obra a caballo entre el neodadaísmo, el arte povera, el surrealismo y la estética de Marcel Duchamp, Andy Warhol y Marcel Broodthaers. Aunque formalmente, su obra muestra un agudo sentido del humor, es profundamente dramática. Pazos constata el fracaso de la modernidad y cuestiona cualquier sistema de representación: la imagen ya no puede evocar ninguna realidad y el yo responde a una ficción. El artista se esconde tras máscaras diversas y utiliza souvenirs y objetos para hacer del coleccionismo uno de los ejes centrales de su obra.

Con una estética kitsch, combina la poética del objeto con la ironía y la máscara narcisista.

De carácter inquieto, Pazos ha alternado diferentes campos creativos. En cine, ha protagonizado la película És quan dormo que hi veig clar (1987) de Jordi Cadena con textos de J. V. Foix y la película-acción Pianito (1999) de Jordi Colomer; ha dirigido y realizado la escenografía de la obra teatral El bell lloc (1998) de Joan Brossa, y ha escrito y realizado el documental Yo inventé unos Llopis (2011). Ha colaborado en libros de artista con Eduardo Mendoza, Ramón de España y Eduardo Lago, y ha escrito los libros Garabatos y zarpazos (2004) y Pimpollos y papanatas (2013). Ha dirigido también la sala de baile Cibeles (1978-1982), la coctelería Bijou (1983-1986) –en la que tomó como referencia el bar espectral de la película El resplandor de Stanley Kubrick– y el bar musical Je-rrix (1994-1995).

Desde 1970, que es cuando realiza su primera exposición individual en el Ateneu de Barcelona, su obra se ha expuesto en numerosas galerías de Barcelona (Ciento, Metrònom, Centre d’Art Santa Mònica, Caixa de Pensions) y Madrid (Buades, Gamarra y Garrigues, Masha Prieto y Juana de Aizpuru). También ha expuesto en diversos puntos de España, y en París (1978), Nueva York (1989) y Bruselas (1989), entre muchas otras ciudades.

En 2004 fue galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas que concede el Ministerio de Educación y Cultura, y en 2008 se le otorgó el Premi Nacional d’Arts Visuals por la exposición No me digas nada, presentada en el MACBA de Barcelona y en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, y que reflejaba una trayectoria de más de treinta años explorando la propia identidad y la poética del objeto.

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Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida
Antoni Tàpies