Herminio Molero, nacido en 1948, se autodefine como un "pintor que hace música", y se dedica también al cine, la publicidad, la poesía y el teatro. Interesado por diversas experiencias como la poesía visual, el computer art, el arte conceptual y el happening, su pintura se enmarca en la denominada "Nueva figuración madrileña", tendencia figurativa pop e irónica, surgida en Madrid en los años setenta.
Este heterogéneo grupo de artistas, que cuenta desde sus inicios con el apoyo de la prensa democrática surgida después de la dictadura, mostró gran interés por el pop británico y norteamericano, por la utilización de los soportes tradicionales y por la figura humana como tema principal, que en Molero se concreta en la figura del artista o de la estrella.

En el año 1968, junto con Ignacio Gómez de Liaño, Manolo Quejido, Fernando López Vera, Francisco Pino y F. Salazar, crea la Cooperativa de Producción Artística y Artesana (C.P.A.A.), grupo de experimentación poética gracias al cual Molero entra en contacto con esta vanguardia madrileña y que le permite exponer internacionalmente.

En cuanto a las obras realizadas en estos primeros años de producción en España, después de una estancia en París hasta 1967, Molero trabaja en la poesía concreta, pero, a la vez, su interés por la cultura popular y mediática lo hacen alejarse de esa vertiente más poética. Así, realiza series de obras que adoptan el formato del cartel, con alusiones al cartelismo americano, al constructivismo ruso y a la música pop anglosajona. A partir de 1968, abandona un lenguaje básicamente verbal para aproximarse a la figuración. Su vinculación con la música queda plasmada en estas primeras obras, de marcada calidad musical, con un juego dinámico de positivo y negativo, y también en las alusiones figurativas a la música pop, utilizando rostros de personajes populares, como Dylan o Lennon.

Su imaginario pop a menudo se encuentra también vinculado a los estereotipos hispánicos, a los arquetipos españoles y a la mitomanía popular. Hacia el año 1970 su actividad se diversifica: participa en happenings, poesía de acción, teatro y música electrónica. Su obra experimenta una progresión desde la cultura hippy, la estética electrónica y la filosofía hindú hacia la pintura propiamente dicha y hacia una muy personal lectura del kitsch.

Después de una etapa de abandono de la pintura para dedicarse a la composición musical, fundando el grupo musical Radio Futura, y a la producción de cine y publicidad, a finales de los años 80 vuelve a la pintura y se inicia en el ámbito del cómic, conservando el lenguaje pop y utilizando los códigos tradicionales de la publicidad.
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Una misma imagen puede ser testimonio, a la vez, del pasado y anticipar un previsible futuro.
Ignasi Aballí