Isidore Isou (Botosani, Rumanía, 1925–París, 2007) fue un ávido lector, precozmente apasionado por las obras de los grandes autores de la literatura y la filosofía. Fue en una de sus lecturas donde, en una frase de Keyserling («el poeta dilata los vocablos»), un error de traducción le hizo confundir ‹vocablo› con ‹vocal›, y entendió, en su lengua rumana, que «el poeta dilata las vocales». Esto le inspiró para escribir su manifiesto letrista. Su obra cinematográfica cuenta con una veintena de películas mientras que su obra plástica figura en importantes colecciones, aunque nunca ha sido objeto de una gran retrospectiva. Obtuvo la nacionalidad francesa en los años ochenta, país en el que murió en 2007.

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El problema s’aclareix, es torna diàfan: la tela de l’artista esdevé un mirall.
Michelangelo Pistoletto