Jenny Holzer (Gallipolis, Ohio, 1950) vive y trabaja en Nueva York. A finales de los años setenta, empezó a colgar carteles anónimos en las calles de Manhattan con mensajes breves o aforismos que denunciaban distintas formas de injusticia. Cada semana colgaba nuevos Truisms, escritos en letra negra sobre papel blanco, que destilaban las lecturas críticas que hacía como alumna del Whitney Independent Study Program. Más tarde, los imprimió en camisetas y los grabó en bancos públicos. En 1981, Holzer comenzó a grabar mensajes en placas de aluminio y bronce como las que se usan en los hospitales y edificios gubernamentales. En 1982 alquiló un espacio publicitario luminoso en Times Square, en Nueva York, y desde entonces incorporó carteles luminosos con leds como soporte de sus mensajes públicos. El arte aforístico de Holzer se ha exhibido en numerosos espacios públicos de todo el mundo. Sus proyecciones sobre el paisaje y la arquitectura y sus mensajes de denuncia de todo tipo de injusticia, opresión y abuso de poder, le han supuesto un amplio reconocimiento internacional.

Desde 1978, Holzer ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en destacadas instituciones como el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York (1989), la Kunsthalle Düsseldorf (1990), el Dallas Museum of Art (1993), el Contemporary Arts Museum de Houston (1997), la Neue Nationalgalerie de Berlín (2002), el Australian Center for Contemporary Art de Melbourne (2006) y el Whitney Museum of American Art de Nueva York (2009). Sus proyecciones de luz se han podido leer en espacios públicos emblemáticos como el World Trade Center de Nueva York o el Reichstag de Berlín y en ciudades como Boston, Praga, Viena, Singapur, Nueva York, Dublín, Londres, París y Buenos Aires. Holzer recibió el León de Oro de la Bienal de Venecia en 1990. Sus obras se encuentran en colecciones como la del MoMA y el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, la Tate Collection de Londres y el MACBA de Barcelona.

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Uno llega a algo que no se puede pintar.
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