Albert Porta adoptó la personalidad artística de Zush en 1968, tras su paso por una institución psiquiátrica donde había sido ingresado bajo la acusación de «inadaptación al medio». Fue uno de los pacientes del centro quien así lo bautizó. La obra de Zush se caracteriza por la construcción de una mitología personal de carácter autobiográfico, a partir del desbordamiento de la imagen y la creación de una escritura propia que organiza múltiples universos paralelos en un sutil equilibrio entre lo caótico y la composición racional.

La voluntad de desacralizar la figura del artista y su diversidad de intereses le ha llevado a la utilización de múltiples soportes y a colaborar de forma habitual con creadores de distintas disciplinas como diseñadores, escritores o músicos.

Ejemplo del artista outsider, la serie de obras presentada conecta con el movimiento psicodélico y su aspiración de abrir las puertas de la percepción. A Zush le interesa explorar estados imaginarios en los que se desdibujan las categorías y se crean mundos diferentes.

Visita la Muestra Permanente
Una misma imagen puede ser testimonio, a la vez, del pasado y anticipar un previsible futuro.
Ignasi Aballí