Antoni Cumella (Granollers, 1913-1985) llevó a cabo una profunda renovación del lenguaje volumétrico de la cerámica. Formado en el contexto familiar de producción cerámica y alumno de Josep Maria Jujol y Josep Lluís Sert, hizo su primera exposición individual en 1936. A raíz de su compromiso con la causa republicana durante la Guerra Civil, en la que participó como sanitario en el frente de Aragón y en Valencia, fue internado en un campo de concentración de Valencia y privado de sus derechos civiles durante muchos años.

Si bien al principio de su trayectoria artística se centró en la cerámica objetual, campo donde incorporó la nueva investigación informalista, en 1953 realizó sus primeras placas de cerámica esmaltadas, que evolucionaron hacia la escultura y el mural escultórico. Su constante experimentación en el ámbito de las formas, las texturas, los tonos y los matices lo llevó hacia el terreno pictórico y el lenguaje arquitectónico. En 1958 participó, con Alexandre Cirici, en la constitución del primer museo de arte contemporáneo de Barcelona y en 1959, de nuevo junto a Cirici y Romà Vallès, fundó la Escuela de Arte del FAD de Barcelona.

En 1955 llevó a cabo su primera gran exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. La primera exposición que hizo en Alemania –junto a Joan Miró-, fue en 1956 en la Städtischen Kunstsammlungen de Bonn. Desde 1962 expuso en ciudades de Alemania y Suiza principalmente, pero también en París, Washington, Bilbao y Madrid. Sus obras se encuentran en numerosos museos y sus murales, en varios edificios: en la facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona (en colaboración con J. M. Subirachs, 1959), en el pabellón de España en la Feria Mundial de Nueva York (1962-1964) y en la empresa Sandoz, en Barcelona (1972). En 2005 el Museu de Granollers le dedicó una retrospectiva.

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El artista tiene que enfrentarse a lo desconocido con un talante positivo y meterle el diente sin miedo
Eduardo Chillida