Jordi Cerdà nace en Barcelona en 1949, donde vive y trabaja. Estudia pintura y diseño en la Escuela Massana y se licencia en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Completa su formación con estudios de Arquitectura y Filosofía. Su primera exposición, en el año 1968, tendía al minimalismo y reunía pinturas, dibujos y grabados.

A principios de los años 70 empieza a trabajar en la elaboración de la imagen, y se incorpora a la esfera catalana próxima a lo conceptual, junto con artistas como Eugènia Balcells, Sílvia Gubern, Carles Pujol, Àngel Jové, Antoni Llena, Benet Rossell o Àngels Ribé. La reflexión teórica sobre el arte y su representación constituyen el eje de sus intervenciones. Al mismo tiempo, realiza films experimentales, actividad que será muy productiva en su trayectoria, y crea fotomontajes, performances, acciones e instalaciones. Como otros artistas conceptuales catalanes, trabaja también con el objeto, herencia del dadaísmo, el pop y el nuevo realismo.

Durante los años 80 y 90, su obra se vuelve más reflexiva, especialmente en cuanto a los conceptos de espacio, tiempo, arte y medios de comunicación, tomando fuerza los aspectos puramente lingüísticos. Durante los últimos años, su obra se ha centrado en relecturas de imágenes de la historia del arte y en reflexiones sobre temas como el museo como institución.

En palabras de la crítica de arte Pilar Parcerisas: "Extremadamente metódico y pulcro en su tarea, su obra constituye un encabalgamiento continuado de relecturas sobre el hecho pictórico, con toda su carga iconográfica y convencional, a veces desde una perspectiva irónica, crítica o de constatación, dejando siempre algún punto sin respuesta para poner a prueba la agudeza del espectador. […] Todo el esfuerzo de Cerdà se encamina a elevar a la categoría de signo lo que es real. […] En la mayoría de estas suites es una constante la presencia del cuadro dentro del cuadro, produciendo a veces un efecto de redundancia, como en el caso de los fusilamientos del 2 de Mayo o la Maja desnuda de Goya, mientras que en otros destaca más la situación de «fuera de contexto» y contraposición de realidades, como la urbana y la rural en el caso del Angelus de Millet." (Pilar Parcerisas, 1986).

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Se supone que los objetos tienen el carácter objetivo de los productos industriales. No pretenden representar nada más que lo que son. La categorización previa de las artes ya no existe.
Charlotte Posenenske