Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) estudió Bellas Artes en Barcelona y se licenció en 1981. Su obra se ha expuesto en el Drawing Center (Nueva York), Le Printemps de Septembre (Toulouse) y la Bienal de Venecia de 2007. Aballi también ha expuesto en museos como el Museu Serralves (Porto), Ikon Gallery (Birmingham) y ZKM (Karlsruhe, Alemania).

Su obra se desarrolla, desde finales de los años ochenta, en torno a dos líneas de práctica aparentemente contradictorias. Por una parta, la reflexión que lleva a cabo en los inicios de su carrera sobre la actividad mínima, el gesto minúsculo y la modificación más imperceptible le acercan al corriente antiformalista, que comparte con sus compañeros de generación.

Por otra parte, el cultivo de la ficción como material y como localización de su trabajo le entroncan con quienes, a finales de los ochenta, hicieron aparecer el cine y el vídeo en el centro de la escena artística. La obra de Aballí bebe del exceso de imágenes, y parece buscar el negativo del aumento cuantitativo e interesarse por la intensidad del contenido: «hacer más con menos».

Si en sus inicios, la obra de Aballí recurre a la práctica del sistema pictórico, muy pronto se inclinará hacia actos y condiciones de producción que le alejen de los problemas y las configuraciones típicas de esos años, de las investigaciones sobre los límites y las fronteras de la representación. Por un lado, observamos obras en las que el artista desaparece como sujeto y deja que la acumulación del polvo o la acción corrosiva del sol sobre los materiales constituya cada trabajo. Por otro, encontramos al artista que colecciona, inventaría y dispone meticulosamente las informaciones de los periódicos, recoge las imágenes reproducidas hasta el infinito o rinde homenajea al anonimato de los demás, convertidos en autores de imágenes ilegibles.

La obras de Aballí se rehacen cada vez que se presentan: se rehacen con sus materiales, y también con las condiciones de percepción y de interpretación que siempre van asociadas a ellas.

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Una misma imagen puede ser testimonio, a la vez, del pasado y anticipar un previsible futuro.
Ignasi Aballí