El trabajo de Iñaki Álvarez proviene de la performance y se desarrolla en los ámbitos del vídeo, la fotografía, el arte de acción y las artes escénicas. El cuerpo y la palabra son dos temas constantes en su obra. Del primero deriva la acción, mientras que la segunda le lleva a la poesía, la voz, el texto y la reflexión sobre la capacidad y las limitaciones expresivas de las palabras.
El modus operandi de Iñaki Álvarez tiene algunos puntos en común con el coleccionismo. El coleccionista recrea con su acción reunificadora una metonimia de la captura del todo (completar un subconjunto como metonimia del conjunto universal). Álvarez recopila y recopila sin preocuparse excesivamente ni de sus motivaciones ni de los usos posteriores: «Primero actúo y luego pienso», dice. Posteriormente, yuxtapone de forma más o menos aleatoria el material recogido hasta que la combinación estalla por algún lado para descubrir un sentido nuevo o crear una especie de atracción fascinante e inexplicable.