August Puig era hijo del pintor y profesor de la Escola del Treball de Barcelona, Lluís Puig Barella. Una bolsa de estudios del Instituto Francés de Barcelona le permitió formarse en París: fue uno de los primeros artistas españoles que llegó a esa ciudad tras la Segunda Guerra Mundial. Además de París, durante los años cincuenta y sesenta realizó largas estancias en Argelia, Suiza, Suecia y Estados Unidos, hasta que, a mitad de los setenta, volvió a Catalunya y se instaló en el Baix Empordà. La pintura de August Puig muestra claramente dos momentos: un primer momento muy próximo al surrealismo y otro, posterior, situado en la abstracción. En los años cincuenta y sesenta, bajo la poética de los artistas de Dau al Set (si bien él no formaba parte del grupo) y al abrigo de referentes a los que admiraba como Vasili Kandinski, Paul Klee y Joan Miró, su pintura se acercó al fauvismo y al lenguaje onírico, con seres y criaturas dinámicas y muy metamórficas. Ya en los setenta, fue renunciando a los motivos surrealistas para situarse en una abstracción informal caracterizada por aguas y manchas coloreadas gracias a la técnica de las tintas de impresión. August Puig construye así un espacio de masas fluctuantes y líquidos en constante movimiento, con colores fríos y un aire misterioso, que identifica su obra hasta los años noventa.
Aunque expone en el Instituto Francés de Barcelona con el Club 49 (1956) y en otros espacios como el Club Coliseum (1962), durante los años cincuenta y sesenta August Puig concentra su actividad en el circuito internacional. Tras su primera exposición individual en el Colegio de España de París (1949), su obra puede verse en galerías de Zúrich, París, Estocolmo y Göteborg. Cabe destacar su presencia en la exposición colectiva Modern Spanish Painting organizada por la Tate Gallery (1962). Ya de regreso al país, expone en el Museu d'Art Contemporani d'Eivissa (1975) y representa a España en la Bienal de Sâo Paulo (1977). Entre sus retrospectivas, destacan las presentadas en el Museu de l'Empordà de Figueres (1990 y 2001), el Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona (2000), la Casa Cultura de Girona (2010) y el Museo Gustavo de Maeztu de Estella, Navarra (2014). Su obra forma parte de colecciones como la de la Fundación Juan March de Palma de Mallorca, el Museu de l'Empordà de Figueres, la Fundació Vila Casas de Barcelona y el MACBA de Barcelona.