Yvonne Rainer
Actividad

Yvonne Rainer

en curso

Programa de cine

Comisariado por Berta Sichel

«Mis películas siempre estuvieron pensadas para desconcertar en cierto modo.»

Si Ivonne Rayner define su filmografía como algo que «desconcierta» –tanto en el sentido de sorprender como en el de confundir–, mirar sus películas será la mejor manera de decidir qué tipo de opinión suscita en el espectador su compleja exploración de la danza y el cine, de lo personal y de lo político.

Nacida en San Francisco en 1934, en una familia de anarquistas, Rainer se trasladó a Nueva York en la década de los cincuenta para estudiar interpretación; poco después empezó las clases de danza moderna impartidas por Martha Graham, Merce Cunningham, Judith Dunn y Viola Farbe. En 1961 estrenó Three Satie Spoon en el Living Theater, su primera obra como coreógrafa e intérprete.

En 1972, dejó de actuar para empezar a rodar películas. Sin embargo, la danza siempre fue un aspecto central en toda su producción, incluso en sus textos escritos, que, según Peggy Phelan, son como «interpretaciones retóricas». Su trabajo tiene tantos puntos de referencia cinematográficos como coreográficos, algo que puede apreciarse en el manejo de la proyección en su obra para teatro y en el uso erudito de citas cinematográficas en su filmografía. Otra de sus fuentes de inspiración fue el arte minimalista, surgido en Estados Unidos en la década de los setenta. En un conocido artículo sobre Rainer, Patricia Levin escribe: «El minimalismo resituaba al espectador y reintroducía el significado del espacio y el tiempo en forma de presencia al descartar los dispositivos de distanciamiento». En efecto, Rainer usó una estética minimalista, sobre todo en sus primeras películas, donde concebía el cuerpo como algo «neutro». En Lives of Performers (1972), su primer largometraje y el que demuestra con mayor claridad su giro de la danza al cine, este aspecto minimalista es perfectamente visible.

Rainer es una figura clave en la historia de las vanguardias neoyorquinas tanto a través de sus textos como de su praxis. Lives of Performers (l972), Film About a Woman Who… (1974), Kristina Talking Pictures (l976), Journey from Berlin/l971 (l980) y The Man Who Envied Women (l985) se consideran incluso más exigentes desde el punto de vista intelectual que el cine independiente. Aunque presentan una estructura aparentemente narrativa, son formalmente complejas. Sus películas analizan todas las facetas de la vida cotidiana y se centran en la vida de la mujer. El paso de la danza al cine le permitió explorar el plano emocional a través del género más extravagante y popular: el melodrama. A mediados de los noventa ya había producido doce películas, algunas de ellas en forma de cortometrajes mudos para performances multimedia, incluidas en esta selección.

También se han incluido obras como Privilege (1991) y MURDER and murder (1996), donde la directora examina los espacios fundamentales de la vida cotidiana de las mujeres. Premiada en el festival de Cine de Berlín de 1997 y en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Miami en 1999, MURDER … es la primera película de Rainer después de hacer pública su condición de lesbiana en 1991. Dado que buena parte de su obra trata sobre las mujeres, el cuerpo y la identidad, Rainer fue considerada por muchos teóricos del cine como «el modelo de cineasta feminista» incluso antes de que la propia artista se identificara con algunos aspectos de este movimiento.

Sin duda, su obra es compleja y difícil de clasificar, pero también es cierto que produce placer estético –aunque tal vez no corresponda con la idea burguesa del placer.

Agradecimientos: Yvonne Rainer, Video Data Bank y Zeitgeist Films NY

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Comisariado por Berta Sichel

«Mis películas siempre estuvieron pensadas para desconcertar en cierto modo.»

Si Ivonne Rayner define su filmografía como algo que «desconcierta» –tanto en el sentido de sorprender como en el de confundir–, mirar sus películas será la mejor manera de decidir qué tipo de opinión suscita en el espectador su compleja exploración de la danza y el cine, de lo personal y de lo político.

Nacida en San Francisco en 1934, en una familia de anarquistas, Rainer se trasladó a Nueva York en la década de los cincuenta para estudiar interpretación; poco después empezó las clases de danza moderna impartidas por Martha Graham, Merce Cunningham, Judith Dunn y Viola Farbe. En 1961 estrenó Three Satie Spoon en el Living Theater, su primera obra como coreógrafa e intérprete.

En 1972, dejó de actuar para empezar a rodar películas. Sin embargo, la danza siempre fue un aspecto central en toda su producción, incluso en sus textos escritos, que, según Peggy Phelan, son como «interpretaciones retóricas». Su trabajo tiene tantos puntos de referencia cinematográficos como coreográficos, algo que puede apreciarse en el manejo de la proyección en su obra para teatro y en el uso erudito de citas cinematográficas en su filmografía. Otra de sus fuentes de inspiración fue el arte minimalista, surgido en Estados Unidos en la década de los setenta. En un conocido artículo sobre Rainer, Patricia Levin escribe: «El minimalismo resituaba al espectador y reintroducía el significado del espacio y el tiempo en forma de presencia al descartar los dispositivos de distanciamiento». En efecto, Rainer usó una estética minimalista, sobre todo en sus primeras películas, donde concebía el cuerpo como algo «neutro». En Lives of Performers (1972), su primer largometraje y el que demuestra con mayor claridad su giro de la danza al cine, este aspecto minimalista es perfectamente visible.

Rainer es una figura clave en la historia de las vanguardias neoyorquinas tanto a través de sus textos como de su praxis. Lives of Performers (l972), Film About a Woman Who… (1974), Kristina Talking Pictures (l976), Journey from Berlin/l971 (l980) y The Man Who Envied Women (l985) se consideran incluso más exigentes desde el punto de vista intelectual que el cine independiente. Aunque presentan una estructura aparentemente narrativa, son formalmente complejas. Sus películas analizan todas las facetas de la vida cotidiana y se centran en la vida de la mujer. El paso de la danza al cine le permitió explorar el plano emocional a través del género más extravagante y popular: el melodrama. A mediados de los noventa ya había producido doce películas, algunas de ellas en forma de cortometrajes mudos para performances multimedia, incluidas en esta selección.

También se han incluido obras como Privilege (1991) y MURDER and murder (1996), donde la directora examina los espacios fundamentales de la vida cotidiana de las mujeres. Premiada en el festival de Cine de Berlín de 1997 y en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Miami en 1999, MURDER … es la primera película de Rainer después de hacer pública su condición de lesbiana en 1991. Dado que buena parte de su obra trata sobre las mujeres, el cuerpo y la identidad, Rainer fue considerada por muchos teóricos del cine como «el modelo de cineasta feminista» incluso antes de que la propia artista se identificara con algunos aspectos de este movimiento.

Sin duda, su obra es compleja y difícil de clasificar, pero también es cierto que produce placer estético –aunque tal vez no corresponda con la idea burguesa del placer.

Agradecimientos: Yvonne Rainer, Video Data Bank y Zeitgeist Films NY

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fechas
20 febrero 2008 – 16 abril 2008
precio
1 sesión: 2 eu. Abono: 12 eu. Amigos del MACBA: gratuito Auditorio MACBA. Aforo limitado
título
Yvonne Rainer
programa
0 actividades