Actividad
Arte, locura y cura
Ciclo de debates coordinado por Enric Berenguer y Francesc Puntí
Es el arte sólo para el arte, o hay un arte más necesario? Existe un arte de la cura y una cura para el arte. A veces el primero es posible, a veces no lo es, o no es querido; a veces la otra es necesaria, se quiere y es necesario que sea posible. En cualquier caso nos atrevemos a decir, que el mejor arte es siempre un síntoma, y hacer del síntoma un arte cura.
Y qué es curarse, cuando todos sabemos que hay cosas incurables? Curarse es, puede ser, encontrar el estilo que debía encontrarse, convertir en palabras, o en imágenes, o en cosas, aquello que no se podía decir. Decir, incluso, el silencio, mostrar aquello que es invisible. Para hacerlo generalmente se necesita a otro. Un otro que es, en parte, alguien en particular, pero también alguien un poco general y anónimo (se suele decir un público) que lo pueda escuchar, que lo pueda ver.
Muchas veces, el arte más necesario es aquel que puede producir un silencio más habitable y sereno, que hace callar las voces y apaga las miradas. El mejor poema, para quien lo hace, crea un silencio grande y claro: todo está dicho y no hay más que añadir. El mejor cuadro, para quién lo hace, hace callar también el griterío de las miradas más inquietantes.
Lo creamos o no (hay quienes lo viven al descubierto, y por eso sufren), todos hablamos, leemos o escribimos para hacer callar las voces, y miramos o hacemos mirar para cegar las miradas.
La locura nos lo enseña si lo sabemos escuchar y lo queremos ver. El arte es, él mismo, una locura que nos lo enseña y que también nos cura.