Fondo de la colección
Hey Joe
- Fecha:
- 1996
- Tipo obra:
- Media
- Material:
- Focus, altaveus, sistema informàtic i enregistrament sonor, 2 min 15 s
- Medidas:
- Dimensions variables
- Procedencia:
- Col·lecció MACBA. Consorci Museu d'Art Contemporani de Barcelona
- Registre núm:
- 4281
Si bien la voz humana ha estado ausente durante siglos de las artes visuales, en las últimas décadas ha sido objeto de creciente atención. Los antecedentes de este interés del arte visual por la voz humana empiezan en la poesía fonética dadaista y la poésie sonore de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. No tan solo ha contribuido a ello la reflexión de teóricos de la voz como Roland Barthes, sino también las nuevas posibilidades tecnológicas de reproducción y experimentación de la voz. Las instalaciones visuales y sonoras de Kristin Oppenheim se sitúan en esta práctica del arte.
Mientras experimentaba con un magnetófono a principios de los años noventa, la artista se percató de que su voz, nostálgica y seductora, poseía grandes cualidades para el canto. Desde entonces suele grabarse a sí misma en un estudio de grabación para producir las cintas que utiliza en sus instalaciones. Normalmente recita un único verso o una frase procedente de la música popular o escrita por ella misma, que va repitiendo sin acompañamiento musical.
Con un lenguaje visual minimalista, Kristin Oppenheim prescinde casi en su totalidad de las imágenes para poner el acento en el potencial de la voz humana, que adquiere presencia física y emocional. En Hey Joe utiliza el primer verso de un tema musical popularizado por Jimi Hendrix durante los años de la guerra del Vietnam. El espectador oye una voz hipnótica y melancólica (la de la artista) que va repitiendo: “Hey Joe, where’re you going with that gun in your hand?” (Eh, Joe, ¿a dónde vas con esa pistola en la mano?). Mientras, varios focos del techo proyectan rayos de luz en el suelo de la sala vacía. Los haces de luz se mueven por el espacio en una danza imprevisible mientras la voz repite el mismo texto una y otra vez en una experiencia de crescendo visual y auditivo. Aunque el ambiente creado inicialmente remite a la magia de un cuento de hadas, la instalación tiene un final amenazador e incluso carcelario.
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Incredible work of art.